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Sabado, 29 de Abril de 2017
Mayo 20, 2014 > Al Bat

Espino fue la ley del tolete

Por Jesús Alberto Rubio

Le voy a contar algo que seguramente le va a gustar.

 

El sábado pasado cuando en nuestra peña beisbolera del Hotel Gándara celebrábamos con un exquisito café el aniversario 77 de vida de Eradio Burruel, ex Naranjero en la primera mitad de los años 60´s, saltó un tema que vale la pena compartirla por la dimensión que encierra en el tiempo.

 

En medio de la grata charla-convivencia, el gran colega historiador de béisbol y box, sus especialidades favoritas, Jesús Arturo Llánes Camacho, de pronto me dio un dato como para chuparse los dedos:

 

En las 58 temporadas de la Liga Mexicana del Pacífico se tiene empate en el número de veces que han sido campeones bateadores jugadores nacionales y extranjeros con 28-28.

 

Pero anote lo siguiente: hasta la campaña o edición 17, los bateadores nacionales dominaban este firmamento (17 a 2), donde por supuesto la voz cantante era de Héctor Espino quien no daba “chance” a nadie y menos a los importados ya que 10 de esa cifra fueron para él y, entre esos títulos, seis fueron consecutivos.

 

Buscando más detalles sobre el tema, de esa época sólo Orestes “Minnie” Miñoso se dio el lujo de lograr dos títulos de bateo; el primero con Hermosillo, quitándole la racha a Espino de seis, y el otro con  los Venados de Mazatlán.

 

Los otros correspondieron a Ronnie Camacho, David García, Gabriel Lugo, Jorge Orta y Jerry Hairston.

 

Bueno, “El Niño Asesino” de los Naranjeros de Hermosillo, tras que Miñoso le ganó lo que iba a ser su séptima corona de bateo, a la siguiente edición volvió a conquistarla y luego, del 69-70 al 72-73, conseguirá otras tres seguidas.

 

De esa enorme racha bateadora, el inolvidable toletero impactó con dos temporadas bateando sobre .400:

 

En la campaña de 1962-1963 apantalló con .402 para imponer marca en la historia del circuito, la que luego en 72-73 aumentó a .415 y que está vigente.

 

Las últimas tres coronas de bateo, de las trece que consiguió en la LMP, fueron en las campañas del 75-76, 78-79 y 82-83.

 

La verdad, como dicen por ahí, ojalá y haya usted visto-disfrutado ver jugar-batear a Héctor Espino.

 

Palabras demasiado mayores y pesadas en béisbol.

 

MELO & ED ALMADA

 

Con gran éxito el pasado jueves Eduardo Almada presentó en Ciudad Obregón el libro que escribió sobre su padre, Melo Almada, acompañándole en la mesa de honor Alfonso Araujo, el  Lic. Eduardo Estrella Acedo y su sobrino Pablo Bórquez Almada, el nieto mayor de Baldomero, con quien tuvo gran acercamiento.

 

La siguiente presentación de la obra en torno al primer mexicano en Ligas Mayores, será la noche del martes 27 del mes en curso en el auditorio de la Sociedad Sonorense de Historia.

 

Por cierto, me dice Eduardo que a ese acto traerá un guante de box, el cual dedicó a su padre el inolvidable Kid Azteca en 1933, precisamente el año del debut de Melo.

 

Excelente.

 

Presencia de los D-backs

 

Ahora que Luis “Gonzo” González ofreció una clínica de béisbol a niños del Centro de Apoyo en la Formación de Valores (CAFV) de la colonia Lomas de Madrid de Hermosillo, nuestro amigo y colaborador Paco Salazar expresó lo siguiente y con justa razón:

 

“Esa es una de las principales razones por la que le voy a los Dbacks: aunque anden mal, y no tengan el "pedigree" de Yankees y Dodgers, ni mucho menos su presupuesto, siempre han tenido una presencia positiva y solidaria con nuestra ciudad, con juegos de exhibición, clínicas y apoyos a ligas juveniles e infantiles. Ningún otro equipo lo hace que yo sepa, quizá los padres con Tijuana, quizá”.