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Sabado, 29 de Abril de 2017
Septiembre 25, 2015 > La Grilla

¡A’i estuvo. Ya bájenle!: Dagnino

Por Héctor Froylan Campos

Lo que aparentaba ser un debate parlamentario, murió en el intento. Y es que, a las poses fundamentalistas que censuran la libertad de Mario Luna y con las cuales riñe el pastor del PAN, se sumó la arenga trasnochada del PRD y la tacaña visión del "Bigotes".

 

De corruptos y corruptelas se teje la historia, el pan de cada día. En los escritorios no hay lápices. La transformación de las escuelas, resultó un mito. La  hacienda está quebrada. A la red hospitalaria la reportan en terapia intensiva. Maniata al Estado el desmedido endeudamiento. Y al estreno de la segunda alternancia en el poder se asoma una luz en el túnel que busca enderezar los renglones torcidos de la justicia.

 

Y las únicas certezas válidas, es que aún no se conoce a cuánto asciende el monto del desfalco. Tampoco la magnitud e impacto del desorden administrativo que heredó el régimen de Guillermo Padrés Elías.

 

Por eso la urgencia que planteó Carlos Alberto León García para crear —por mandato del Constituyente— la comisión anticorrupción al seno del Congreso. La propuesta de acuerdo que el pasado jueves llevó a la tribuna el diputado del Movimiento Ciudadano está aderezada con un ligero repaso a los conceptos que alimentaron la corrupción en el sexenio padrecista: ausencia de rendición de cuentas, soborno, favoritismos, malversación de fondos públicos, tráfico de influencias, destrucción de información pública, abuso de funciones, enriquecimiento ilícito, simulación, utilización ilegal de información confidencial y nepotismo.

 

Pero irrita a los fieles del ex gobernador se ventile públicamente el hedor que despide la podredumbre. Esa que pretendió opacar con elocuente oratoria y desparpajado argumento, la panista Célida Teresa López Cárdenas.

 

Y es que, en el colmo, la legisladora que también es abogada, pareció omitir deliberadamente que la llave que abrió las rejas de la prisión a Mario Luna Romero, fue la violación al debido proceso legal.

 

No obstante, la oriunda de Puerto Peñasco, cual kamikaze político, aseguró que “se está influenciando la administración de justicia” y calificó como un acto de corrupción la liberación del vocero de la Tribu Yaqui.

 

 El remate de la diputada no pudo ser más kafkiano: reprobó los patrones de corrupción que durante el padrecismo accionaron al aparato justiciero para mantener encarcelado al líder indígena: la politización de la justicia y la criminalización de las personas sin previo juicio apegado a Derecho.

 

Y al que apodan “El Master” presumió cultura y acabó en los arrabales. “¡A’i estuvo. Ya bájenle!”, rezongó Javier Dagnino Escoboza cuando la priista Flor Ayala Robles Linares aireó unos cuantos trozos de la desvergüenza.

 

 Algunas “cositas” debe conocerle a la clase política –en la gestión de su cuñado fungió como titular del órgano de inteligencia del Estado, el llamado C4— para traer a cuento el apotegma de urbanidad que legó el Padre de la Patria gringa, George Washington.

 

 “Cuando reprendas a alguien, procura ser intachable porque el ejemplo es mucho más elocuente que la exhortación y las palabras bonitas”, recordó a los priistas que ahora no le quitan el guante de la geta.

 

 El diputado de Cananea parece insinuar que el PRI dialoga con la derecha y golpea con la zurda. “Nuestra gobernadora –dijo— ofrece la construcción de acuerdos, pero por otro lado empieza a operar la ingeniería del miedo, del temor, la amenaza y la calumnia. ¡A’i estuvo!”, tronó Dagnino. Si hay responsables que se actúe. Punto. “¡Pero ya bájenle!”, clamó el panista.

 

Y en el pleno legislativo, lo que aparentaba ser un debate parlamentario, murió en el intento. ¡Y cómo no! Si a la fugaz discusión también asiste la trasnochada postura del profesor Juan José Lam Angulo, el que teoriza en torno al concepto de Historia y rescata del más allá la sátira popular que estigmatizó al régimen de López Portillo: la corrupción somos todos. Sin embargo, lo más grave es que el diputado del perredé extravió la brújula: la propuesta del legislador del MC precisa la creación de una comisión legislativa anticorrupción que si bien de entrada aparece como una instancia especial, la idea es institucionalizarla como otra más en el catálogo de comisiones ordinarias.

 

Lam Angulo incurre en un error garrafal cuando inquiere sobre quién o quiénes la van a integrar. A menos que entre los 33 integrantes de la LXI Legislatura no haya representantes de “probidad reconocida y prestigios muy notorios de honestidad” –según su exigencia— pues simple y llanamente se corre el riesgo de que la mentada comisión quede desierta. ¿O es que acaso desconoce que dichos órganos colegiados de deliberación y dictamen deben conformarse de manera plural? ¿O en qué misa estaba el legislador del PRD?

 

Pero el bostezo de la asamblea lo prendió la tacaña visión del bigotón José Armando Gutiérrez Jiménez que –parafraseando a León Tolstoi— “cruza el bosque y solo ve leña para el fuego”. El representante del PAN que ganó la elección en los tribunales y con dos votos de diferencia en el Distrito IV de Nogales, dice que la corrupción es una herencia de data desde hace muchas décadas e invita a sus pares a que volteen al municipio fronterizo donde los funcionarios de la anterior administración se agenciaron jugosas indemnizaciones.

 

Quien reviró la queja del nogalense fue el priista capitalino David Palafox Celaya. Palabras más, palabras menos, refiere que el bono de marcha que se embolsó el equipo de colaboradores del ex alcalde Ramón Guzmán Muñoz sería una minucia comparado con el desastre que encontró Manuel Ignacio Acosta en Hermosillo, hoy por hoy, el cuarto municipio más endeudado del país.

 

Ya en el cerrojo de la jornada legislativa, el pastor de la bancada del PAN, Moisés Gómez Reina, enseña el rostro de la intolerancia cuando el periodista incurre en un lapsus brutus. Gajes del oficio que no puede dispensar un político cuyo discurso pregona demagógicamente el respeto a las expresiones. Pronto, Gómez Reina confirmaría nuestras sospechas al hacer gala de su destreza para obsequiar retruécanos y repartir retóricas.

 

El amigo y colega periodista, corresponsal del diario Milenio, Felipe Larios, ha cuestionado al ex secretario de Economía el por qué del extrañamiento que hizo la bancada acerca de la liberación de Mario Luna. En realidad la inquietud del reportero era saber si la postura del PAN tenía sustento o probanza que acreditara la presunción de corrupción en el auto de libertad decretado a favor del dirigente yaqui.

 

Y el galimatías de Gómez Reina, no tiene desperdicio:

 

“Bueno, pues es una manifestación, es una posición que se guarda y como lo he manifestado, se hace con respeto, pero se hace sobre todo como parte de unos de los elementos que se están discutiendo en la agenda estatal”.

 

--Me podría traducir, señor diputado –espetó el diminuto periodista que, prudente, evita decirle al entrevistado que no respondió con claridad. Que no dijo, absolutamente nada. E insiste Larios. La pregunta fue el por qué del extrañamiento en torno a la libertad de Luna Romero. Cuál fue el motivo. La razón ¿Se violó la ley?

 

“Me parece ser que el tema tiene qué ver con el posicionamiento de un diputado sobre un hecho que se presentó el día de ayer. Es eso. Un posicionamiento en el cual se establece que hay algunas consideraciones que no fueron apegadas a Derecho. Cuando me preguntas mi posición, mi posicionamiento es ser respetuoso de lo que marcan las instancias jurisdiccionales”, dijo.

 

Conclusión: en un liderazgo, el buen ejemplo cunde. Parece que no es el caso