Regional - Diciembre 4, 2010
POR EL CHILTEPÃN
No desenterramos el hacha de guerra: Emigdio Coronado

Hermosillo, Sonora a 04 de diciembre de 2010 (ESPECIAL).- Poco le importa a Emigdio Coronado Bússani que haya pasado el revolucionario mes de noviembre. En pleno diciembre, lejos de enviar un mensaje de paz navideña, el líder sindical del magisterio estatal refleja al revolucionario que muestra con orgullo, terciadas sobre su pecho, dos carrilleras con cartuchos del “44” para tomar por asalto las posiciones estratégicas de una eventual guerra: Las escuelas de educación básica.
Ante el reportero no se encuentra el revolucionario, sino un profesor curtido en la lucha sindical que llama a su ejército al empoderamiento de las escuelas como táctica militar. En el aire sindical se respira cierto recuerdo nostálgico de la huelga que dio vida a la Sección 54 hace 50 años, en una lucha encabezada por el legendario maestro Manuel Ríos y Ríos. La señal es que podría repetirse ese movimiento en cualquier momento.
Y el secretario general de la Sección 54 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) explica su interpretación del verbo empoderar y del sustantivo empoderamiento: Apropiarse de la fuente de trabajo. O sea, de la escuela.
(Empoderar existió en castellano clásico. Significaba conceder a alguien un poder. Es decir, algo así como autorizar o nombrar apoderado).
Pero Emigdio no imparte una clase de español en el aula. Llama a sus huestes a defenderse de la embestida gubernamental contra la educación y el sindicalismo.
Para cavar las trincheras hay tres frentes:
Empoderar, o apropiarse de la fuente de trabajo.
Fortalecer la presencia del sindicato en las escuelas.
Y tercero, el fortalecimiento de los maestros con la sociedad.
La pregunta se antoja natural:
¿Se pudiera interpretar empoderar como expropiar la escuela?
Yo prefiero -responde Emigdio Coronado- sumar antes que dividir. Soy un convencido de que la SEP y la SEC no pueden solas. Pero nosotros tampoco. Por eso hay que hablar de unidad para transformar la educación.
Pero esto parece una declaración de guerra, ¿o no es así?
No es una lucha frontal contra Oscar Ochoa Patrón (secretario de Educación en el Gobierno de Sonora) ni se trata de ver quién tiene más fuerza. Quiero que al funcionario le vaya bien porque también la va bien al sistema educativo en Sonora.
¿Tampoco es un juego de vencidas?
Es una invitación a las sociedades de padres de familia, al gobierno, al sindicato, para mejorar la calidad de la educación.
Y en la siguiente pregunta vino una respuesta que debe poner a meditar a las autoridades educativas:
¿Están desenterrando el hacha de la guerra?
No quiero repetir la acción de Manuel Ríos y Ríos. Como líder de la Sección 54 debo ver qué sigue para los próximos 50 años. No queremos desenterrar el hacha de la guerra sino de fomentar un espíritu de paz. Cierto, nacimos de una lucha contra el gobierno en 1960, pero hoy trabajamos en buen entendimiento con el gobernador Guillermo Padrés.
¿Estamos ante el nacimiento de una fractura entre SNTE y el gobierno?
No es un problema con el gobierno federal. Se trata de una embestida global, de estudios internacionales que devalúa al maestro. Ya no hay libertad de cátedra.
¿La Secretaría de Educación Pública es un obstáculo?
Hasta ahora no ha respondido el gobierno. La alianza por la Calidad de la Educación está conformada por puros ex empleados de Josefina Vázquez Mota (ex titular de la SEP, actual diputada federal y aspirante a la candidatura presidencial por el PAN). Y aquí hay un doble discurso del gobierno: Quieren eliminar las cuotas escolares y no le meten a la educación. Si las aulas se mantienen en pie es gracias a las aportaciones de los padres de familia.
¿Y el SNTE también tiene que cambiar?
El SNTE necesita una transformación profunda, total. Por eso se habla de empoderar. Significa que el sindicato debe cambiar, tiene que dejar de ser una organización vertical, donde las decisiones se toman en la cúpula. Necesitamos hablar de formación, de responsabilidad en los consejos de participación social.
Mientras se desarrollaba la entrevista con Emigdio Coronado Bússani, en uno de los salones de la entrada principal de la Unidad Social de la Sección 54 del SNTE, en un amplio espacio contiguo estaban reunidos mil 100 profesores que escuchaban con atención a Santiago Rascón, maestro de la escuela secundaria número 24 y premio nacional de la carrera magisterial, quien arengaba a sus compañeros al empoderamiento de las escuelas y frenar el avance de la educación privada. Entonces se explicaba el verdadero significado de las palabras de Emigdio: Esto no es un evento político, es de formación.
Y como presagio de una posible huelga general en las escuelas estatales, el último mensaje del profesor Ríos y Ríos, que dejó como legado a las actuales generaciones de mentores: “Que cumplan siempre con su labor como docentes, que se preparen, que se orienten sindicalmente para tener respuestas cuando se los pida la situación y que vivan unificados, porque la división los hará pedazos”.
Ante el reportero no se encuentra el revolucionario, sino un profesor curtido en la lucha sindical que llama a su ejército al empoderamiento de las escuelas como táctica militar. En el aire sindical se respira cierto recuerdo nostálgico de la huelga que dio vida a la Sección 54 hace 50 años, en una lucha encabezada por el legendario maestro Manuel Ríos y Ríos. La señal es que podría repetirse ese movimiento en cualquier momento.
Y el secretario general de la Sección 54 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) explica su interpretación del verbo empoderar y del sustantivo empoderamiento: Apropiarse de la fuente de trabajo. O sea, de la escuela.
(Empoderar existió en castellano clásico. Significaba conceder a alguien un poder. Es decir, algo así como autorizar o nombrar apoderado).
Pero Emigdio no imparte una clase de español en el aula. Llama a sus huestes a defenderse de la embestida gubernamental contra la educación y el sindicalismo.
Para cavar las trincheras hay tres frentes:
Empoderar, o apropiarse de la fuente de trabajo.
Fortalecer la presencia del sindicato en las escuelas.
Y tercero, el fortalecimiento de los maestros con la sociedad.
La pregunta se antoja natural:
¿Se pudiera interpretar empoderar como expropiar la escuela?
Yo prefiero -responde Emigdio Coronado- sumar antes que dividir. Soy un convencido de que la SEP y la SEC no pueden solas. Pero nosotros tampoco. Por eso hay que hablar de unidad para transformar la educación.
Pero esto parece una declaración de guerra, ¿o no es así?
No es una lucha frontal contra Oscar Ochoa Patrón (secretario de Educación en el Gobierno de Sonora) ni se trata de ver quién tiene más fuerza. Quiero que al funcionario le vaya bien porque también la va bien al sistema educativo en Sonora.
¿Tampoco es un juego de vencidas?
Es una invitación a las sociedades de padres de familia, al gobierno, al sindicato, para mejorar la calidad de la educación.
Y en la siguiente pregunta vino una respuesta que debe poner a meditar a las autoridades educativas:
¿Están desenterrando el hacha de la guerra?
No quiero repetir la acción de Manuel Ríos y Ríos. Como líder de la Sección 54 debo ver qué sigue para los próximos 50 años. No queremos desenterrar el hacha de la guerra sino de fomentar un espíritu de paz. Cierto, nacimos de una lucha contra el gobierno en 1960, pero hoy trabajamos en buen entendimiento con el gobernador Guillermo Padrés.
¿Estamos ante el nacimiento de una fractura entre SNTE y el gobierno?
No es un problema con el gobierno federal. Se trata de una embestida global, de estudios internacionales que devalúa al maestro. Ya no hay libertad de cátedra.
¿La Secretaría de Educación Pública es un obstáculo?
Hasta ahora no ha respondido el gobierno. La alianza por la Calidad de la Educación está conformada por puros ex empleados de Josefina Vázquez Mota (ex titular de la SEP, actual diputada federal y aspirante a la candidatura presidencial por el PAN). Y aquí hay un doble discurso del gobierno: Quieren eliminar las cuotas escolares y no le meten a la educación. Si las aulas se mantienen en pie es gracias a las aportaciones de los padres de familia.
¿Y el SNTE también tiene que cambiar?
El SNTE necesita una transformación profunda, total. Por eso se habla de empoderar. Significa que el sindicato debe cambiar, tiene que dejar de ser una organización vertical, donde las decisiones se toman en la cúpula. Necesitamos hablar de formación, de responsabilidad en los consejos de participación social.
Mientras se desarrollaba la entrevista con Emigdio Coronado Bússani, en uno de los salones de la entrada principal de la Unidad Social de la Sección 54 del SNTE, en un amplio espacio contiguo estaban reunidos mil 100 profesores que escuchaban con atención a Santiago Rascón, maestro de la escuela secundaria número 24 y premio nacional de la carrera magisterial, quien arengaba a sus compañeros al empoderamiento de las escuelas y frenar el avance de la educación privada. Entonces se explicaba el verdadero significado de las palabras de Emigdio: Esto no es un evento político, es de formación.
Y como presagio de una posible huelga general en las escuelas estatales, el último mensaje del profesor Ríos y Ríos, que dejó como legado a las actuales generaciones de mentores: “Que cumplan siempre con su labor como docentes, que se preparen, que se orienten sindicalmente para tener respuestas cuando se los pida la situación y que vivan unificados, porque la división los hará pedazos”.
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