Viernes, 17 de Abril de 2026
Local   -   Junio 1, 2013

Universidades deben de impulsar el desarollo del software libre: Richard Stallman

el chiltepin

Las universidades tienen la responsabilidad social de iniciar y desarrollar la enseñanza del software libre sustentada en un espíritu colaborativo, tendiente hacia la libertad individual, la solidaridad social y la democracia, afirmó Richard Stallman, pionero de ese movimiento filosófico en el mundo.

 

Invitado por la Licenciatura en Ciencias de la Computación de la Universidad de Sonora, el famoso “gurú” y genuino impulsor del software libre, señaló que para alcanzar el objetivo de vivir en una sociedad del conocimiento, también se debe lograr la liberación del ciberespacio, asociados en la valoración de principios éticos, derechos humanos y una filosofía social compartida.

 

Richard Stallman expresó que en todo espacio educativo se puede llegar a la utilización de ese programa por etapas, concientizando a la nueva generación de universitarios para que busquen aliados y aumenten ese movimiento filosófico y social que podrá, de esa forma, “vencer los programas privativos y dañinos que niegan la libertad”.

 

“Debemos iniciar ese cambio en nuestros espacios escolares y buscar, por etapas, arribar en los próximos años a la comprensión y control independiente de la informática… y no esperar siglos”, expresó en el auditorio de Matemáticas.

 

El líder del movimiento filosófico y social de ese programa dijo que la mera existencia del software libre no basta para establecer la libertad en la sociedad, sino que debe educarse a la gente para que aprenda a valorar su libertad, la cual está frecuentemente amenazada.

 

Nuestro futuro, reiteró, depende de los valores, y el establecer una libertad durable con solidaridad social fincada en el conocimiento, respeto y colaboración comunitaria. “Por ello, la universidad debe siempre mostrar su lealtad al espíritu de la educación, el conocimiento y el desarrollo libre de la sociedad”.

 

Criticó a empresas como Microsoft, Apple, Google, Adobe, Flash, Sony o Amazon por producir “en puertas traseras” programas de software espías o dispositivos cuyo propósito es negar las libertades tradicionales de los lectores, así como a los industriales que ofrecen a las universidades copias gratuitas de sus programas privativos, no libres, para aprovecharlas como instrumentos para imponer una dependencia a su producto.

 

“En este último caso, es como ofrecer las ‘ampollas’ gratuitas de droga adictiva, diciéndoles que la primera ‘es gratis’, lo que por supuesto debe rechazase, porque antes que todo, los espacios universitarios tienen la misión social de educar y formar buenos ciudadanos para el alcance de una sociedad capaz, fuerte, independiente, solidaria y libre”, puntualizó.

 

Los programas privativos, añadió, niegan el conocimiento a los estudiantes y son enemigos del espíritu de la educación, lo cual no debe ser tolerado en una escuela. Las escuelas y alumnos deben fomentar el espíritu de buena voluntad, de compartir programas y códigos-fuentes libres, y el hábito de ayudar a los demás.

 

Cuando el programa no es libre, limita la libertad de los usuarios y genera un sistema injusto de colonización que mantiene a sus víctimas divididas e impotentes, porque no tienen acceso al código fuente del programa, no pueden cambiarlo o averiguar lo que les hace, “lo que puede ser malévolo”, subrayó.

 

Un programa de software es libre, apuntó, si proporciona al usuario las cuatro libertades esenciales: “Libertad cero, ejecutar el programa como quieras; una, estudiar el código fuente del programa y cambiarlo para que haga lo que tú quieres que haga; dos, ayudar a tu prójimo; es decir, la libertad de distribuir copias del programa a los demás cuando quieras, y tres, contribuir a tu comunidad; es decir, la libertad de distribuir copias de tus versiones cambiadas cuando quieras.

 

“Eso debe aplicarse a todas las actividades de la vida como un sistema social de distribución y de uso ético que respeta la libertad y la comunidad, pero si una de esas libertades falta o es insuficiente, entonces el programa es privativo porque impone a sus usuarios un sistema social no ético”.