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Lunes, 23 de Octubre de 2017
Mayo 30, 2013 > Diga que yo lo dije

Hoy hace 3 años que Guillermo Padrés decidió eliminar mis garantías individuales y ni así se salvó

Por Juana María Olguín

Sin duda Sonora es el peor ejemplo de cómo se destruye a una sociedad. Este martes un hombre ciego, caminaba por Luis Encinas y Revolución, llevaba un palo pequeño que usaba como bastón de invidente, y me pregunté ¿Y las inmensas riquezas del pueblo dónde están?

 

Nadie crea que recordar que hoy 29 de mayo se cumplen 3 años que fui echada de la empresa radiofónica para la que laboraba, me llena de amargura, todo lo contrario. Sí no niego que al principio ver a todas las mafias unidas para ir en contra de ésta pequeña mujer que soy de apenas un metro 56, por supuesto que me llenaba de furia, de iras descontroladas, pero a la larga entendí que todo en la vida sirve, hasta los tragos amargos que haz de beber. Lo inverosímil es que todavía persiste en mi, preocupación por casos de mis amigos radioescuchas, algunos de ellos que nunca pude resolver u otros que estaban en vías de una solución.

 

Hoy particularmente viene a mi mente mi amigo querido don Alberto, un vecino de la colonia Los Olivos, el hombre de más de 90 años de edad, sufría de terribles dolores de rodillas, en su sentido de amistad hacia mí, desde su casa cargó una sandía de más de 8 kilogramos, me dolió el corazón de saber su enorme sacrificio. Ese día me dijo: “vengo a despedirme de ti porque siento que no viviré mucho más tiempo o el dolor de mis piernas me hará imposible visitarte de nuevo”. No lo maté, no lo sepulté, esos son mis más entrañables rostros que vivirán en mí para siempre.

 

Te lo diré así Guillermo Padres: ¿Creíste que me destruirías porque en contubernio con la empresa, con el sindicato –del que no era miembro aclaro- me quitaste el micrófono y mis derechos constitucionales como el de tener un trabajo digno y el de ejercer mi libertad de expresión? Verás cada quien cava su propia tumba, yo sigo siendo yo, mi nombre todavía significa una esperanza para los que afligidos no encuentran respuesta en el corrupto gobierno que representas.

 

Prueba de ello es que en unos minutos más llamaré a una vieja amiga radioescucha que por sus dolores de madre protectora, padece ahora de problemas físicos y en su lecho convaleciente pidió a su familia que me contactara porque para ella soy la única que puede decirle que hacer y cómo salir del problema que la aqueja.

 

Sé que es muy difícil que entiendas que con mi cese y con la violencia innecesaria que ejerció la empresa y el sindicato en mi contra, no me hiciste mayor daño que el quebranto en ese momento de mi salud, pero emergí y aquí estoy con enormes deseos de poder ejercer mi derecho al trabajo y brindar el auxilio a quienes más lo necesitan. Qué lástima que  no sepas ni entiendas jamás el gran placer que produce ayudar a los demás sin más recompensa que saber que se ha cumplido con una obligación suprema.

 

Verás resulta que hace tres años, un día como hoy dejé de hacer cientos de cosas que hacía por la gente, todo lo que pasó desapercibido para tu corrupto gobierno que ya empezaba a hacer bachicha desvergonzada con el negocio familiar de los uniformes escolares, con la confiscación de credenciales de elector vía la Sedesson y un sinfín de abusos de poder, que hoy si la justicia a secas existiera en éste país de caricatura, tú ya estarías en calidad de indiciado o en la cárcel.

 

Cómo veras ni a ti ni a tu corrupto equipo les sirvió de mucho declararme terrorista del micrófono y eliminarme del espectro radiofónico, mi nombre tiene el mismo pesos, a mi me aman y me odian por lo mismo, en cambio a tu nombre es sinónimo de corrupción, estas hundido en el peor de los desprestigios al igual que tu familia y miembros del gabinete.

 

Y contrario a lo que pudieras creer ¿sabes? Te agradezco que me hayas vetado de los medios de comunicación, que hayas orquestado toda una campaña de maltrato en mi contra, que nos hayas atropellado y torturado con tus estúpidas auditorias fiscales a nuestra pequeña empresa. En pocas palabras me recordaste la esencia de mi vocación y las razones de por qué hago lo que hago y porque lo hago bajo este estilo. Gracias pues de nuevo, yo crecí como persona y tú te hundes en el fango de tu corrupción.

 

A diario se escriben las penurias que viven los sonorenses para encontrar la salud de sus seres queridos y como no tienen como pagar por servicios, entonces pide limosna al resto de los habitantes mientras el gobierno corrupto se roba, desvía, transfiere nuestras riquezas a todo menos al bienestar de la comunidad. Por ahora parece que todo se canaliza a la contienda por la diputación del Distrito XVII de Ciudad Obregón.

 

Sin duda Sonora es el peor ejemplo de cómo se destruye  a una sociedad. Este martes me estremecí cuando observé a un hombre ciego, caminar solo por Luis Encinas y Revolución, llevaba un palo pequeño –un pedazo de escoba- para guiarse  como un bastón blanco de invidente, y me pregunté ¿Y las inmensas riquezas de mi  pueblo amado y querido dónde están?