Lunes, 20 de Julio de 2026
Mayo 17, 2026 > El Chiltepin

Terremoto político en Sinaloa; en Sonora tensa calma

Por El Chiltepin

Mientras el país trae la mirada puesta en el terremoto político que sacudió a Sinaloa con los señalamientos desde Estados Unidos contra una decena de personajes ligados al poder y presuntos vínculos con el crimen organizado, donde incluso apareció el nombre del ex gobernador Rubén Rocha Moya

 

y en Chihuahua la gobernadora Maru Campos enfrenta manifestaciones y presiones sociales que ya le golpean el tablero político.

 

 en Sonora pareciera que todo camina en santa calma… pero de esa calma que nomás se ve por encima. Porque en política, cuando todo se mira muy tranquilo, es cuando más ruido traen por dentro.

 

Y es que el gobierno estatal tiene dos brasas encendidas en la mesa de operación política.

La primera: la huelga de la Universidad de Sonora impulsada por el STAUS, un conflicto que no solamente pega en lo académico, sino también en el ánimo social y en el desgaste institucional.

 

 Y la segunda: la toma del Poder Legislativo por parte de maestras de guarderías de Hermosillo, quienes exigen alrededor de dos millones de pesos para manutención y apoyos diversos, aunque el asunto también abre el debate sobre el cumplimiento de la llamada Ley 5 de Junio, creada precisamente para poner orden y garantizar seguridad en el tema de estancias infantiles después de aquella tragedia que jamás debe olvidarse en Sonora.

 

Son temas delicados. No se resuelven con boletines ni con fotos de escritorio.

Requieren oficio político, diálogo y sensibilidad. Porque cuando los conflictos sociales se dejan crecer, terminan convirtiéndose en crisis políticas.

 

Pero entre tanto jaloneo, también hubo una decisión que finalmente logró destrabarse: la elección del nuevo presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Sonora, responsabilidad que recayó en Teodoro Cervando Flores Castelo.

 

Y habrá que decirlo: llega a una institución golpeada por la percepción ciudadana, necesitada de cercanía y sobre todo de credibilidad. Porque la defensa de los derechos humanos no puede quedarse solamente en discursos de oficina; necesita presencia en colonias, comunidades y en los sectores donde la gente realmente ocupa respaldo.

 

Precisamente de eso platicó Cervando Flores Castelo durante un encuentro con el colectivo de reporteros Corsas. Ahí habló de una nueva etapa para la comisión, de abrir puertas, escuchar más y tratar de recuperar la confianza ciudadana en un organismo que durante años muchos sintieron lejano.

 

Porque Sonora hoy no ocupa instituciones de adorno. Ocupa instituciones que funcionen. Y en medio del ruido nacional, de los escándalos políticos y de los gobiernos que cada vez viven más presionados por la realidad, acá también se empiezan a mover piezas… aunque sea lento

 

Cervando Flores Castelo: una nueva cara para la CEDH Sonora

 

En Sonora llegó un nuevo presidente a la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Cervando Flores Castelo arriba con el respaldo legal y político del Congreso del Estado, con votos suficientes y bajo un proceso institucional que, guste o no, terminó construyendo consensos.

 

Pero más allá del nombramiento, lo interesante es el mensaje que intenta mandar desde el primer día: humanizar una institución que durante años muchos ciudadanos sintieron lejana, fría y atrapada entre expedientes, escritorios y trámites eternos.

 

Cervando habla de abrir puertas. Literalmente. De quitar esa sensación de que la Comisión es un edificio ajeno, donde el ciudadano llega cansado, con problemas, muchas veces sin dinero, después de horas de camión, raite o taxi, y todavía tiene que enfrentar filtros, checadores y burocracia.

 

Su discurso va más allá del papel. Habla de sembrar un ambiente distinto dentro de la propia institución. Que el trabajador esté tranquilo. Que haya dignidad laboral. Que se termine el culto al expediente y empiece el culto a la persona.

 

Porque una cosa es el discurso social y otra muy distinta es administrar una institución golpeada financieramente, con rezagos, conflictos laborales y un pasivo contingente que ronda los 120 millones de pesos acumulados por varias administraciones. (demandas laborales acumuladas)

 

La nueva presidencia tendrá que caminar entre dos fuegos: mantener autonomía sin caer en confrontaciones inútiles, pero tampoco convertirse en una oficina domesticada por el poder político.

 

El propio Cervando lo reconoce: tendrá que sentarse con todos. Gobierno estatal, fiscalías, policías, colectivos, víctimas y organismos nacionales. Tender puentes sin perder independencia. Y en Sonora eso no será sencillo.

 

Porque la agenda de derechos humanos hoy no es menor. Ahí están las desapariciones, la violencia, el hacinamiento en los CERESOS, las madres buscadoras, las denuncias contra corporaciones policiacas, el estrés social provocado por el caos urbano y hasta el debate por el afán recaudatorio de algunos gobiernos municipales.

 

La CEDH no puede seguir siendo solamente una oficina que emite recomendaciones que nadie pela.

 

La sociedad espera una Comisión presente, incómoda cuando tenga que serlo, cercana con las víctimas y capaz de empujar soluciones reales.

 

Cervando Flores llega además con un perfil poco común: activista social, ligado históricamente a causas ciudadanas y defensor de personas con discapacidad. Un hombre que terminó la carrera de Derecho a los 60 años y que hoy ocupa uno de los cargos más delicados del servicio público sonorense.

 

Que no todo en la política debe salir de las élites tradicionales o de los escritorios refrigerados.

 

Por lo pronto, el nuevo ombudsman promete escuchar, revisar pendientes, darle agilidad a los casos y meter mano a los problemas internos antes de que le exploten.

 

Su prueba de fuego empezará muy pronto. Porque en Sonora los derechos humanos dejaron hace tiempo de ser tema de discurso. Hoy son tema de sobrevivencia.

 

En otro tema, pero en la línea de la grilla política se acomoda entre presiones, huelgas, protestas y grillas silenciosas, Sonora también sigue su ritmo social y cultural.

 

Terminó la Expo Gan Sonora con todas sus altas y bajas, entre críticas, llenos totales, artistas, polémicas y el eterno debate sobre si sigue siendo la gran fiesta del pueblo o un evento cada vez más caro para muchas familias. Pero guste o no, la Expogan sigue moviendo economía, turismo y conversación en todo el estado.

 

 

Y apenas se apagan las luces de la feria, Hermosillo ya entra en otro ambiente con las Fiestas del Pitic, organizadas por el Ayuntamiento de Hermosillo, ahora bajo un concepto más cultural, artístico y musical, tratando de darle identidad distinta al corazón de la capital sonorense. Dos visiones diferentes de fiesta, dos públicos distintos… pero ambos eventos terminan siendo termómetro social y político de cómo se mueve la ciudad.

 

Y mientras la gente anda entre conciertos, carne asada y calorón de mayo, en los partidos políticos ya traen la calculadora en la mano rumbo al 2027.

 

Porque, aunque públicamente muchos digan que “todavía falta mucho”, la realidad es que las listas ya empezaron a moverse. Ya están listos y listas los aspirantes a candidaturas de todos los colores y sabores. Algunos felices porque las encuestas los acomodan, otros haciendo berrinche porque no les favorecieron los números y varios más jurando que las mediciones “venían cuchareadas”.

 

Así es la política, cuando ganan las encuestas, las presumen; cuando las pierden, las desacreditan.

 

Pero al final solamente quedan dos caminos: aceptar resultados… o entrarle de frente a la operación política para construir acuerdos, alianzas y estructura real.

Porque las candidaturas no se ganan nomás en redes sociales ni en cafés de amigos. Se ganan en territorio, con grupos, con operadores y con trabajo político de verdad.

 

Y en Sonora, aunque muchos todavía quieran hacerse los sorprendidos… la carrera por el 2027 ya arrancó. Pian…pianito, sí. Oficialmente es en septiembre próximo.

 

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