,
Martes, 05 de Julio de 2022
Febrero 16, 2022 > Estrategia y Soluciones

Seguridad: abatir la crisis gestante

Por Victor G. Felix Felix

En la colaboración pasada, se hizo hincapié que ante el incremento dela violencia, las ejecuciones y el crimen, era necesario voltear la vista a las capacidades locales de las instituciones de seguridad y justicia, en específico a los policías, que son el eslabón más importante, numeroso y a la vez débil de la cadena para hacer cumplir la ley.

Los crímenes se duplicaron en Sonora en menos de tres años, al pasar en los primeros años del gobierno estatal anterior de 2,214 ejecuciones (2015-2018), a 4,870 en sus tres finales años de gobierno (2018-2021), es decir el cambio de estrategia de atención a los hechos de interés policial significó un incremento de las ejecuciones en más del doble, para ser exactos, 120 por ciento más homicidios dolosos con el simple cambio de táctica, circunstancia que ha llevado a un incremento en la percepción de inseguridad en el estado.

La guerra contra la población es la inseguridad pública, la afectación de la paz social, de la tranquilidad, misma que al perderse afecta los espacios de la población, mas sin embargo el Estado también enfrenta una guerra y ésta se la hace el narcotráfico, ya que le pelea el control de regiones y rutas.

Lamentablemente el narcotráfico como línea de salida criminal, se asienta en regiones y ante el cambio de mercados y la presencia de otros grupos compitiéndoles, hace que la delincuencia organizada empiece a mutar hacia el crimen común, robo, extorsión, cobro de piso, secuestro, poniéndonos así en riesgo a todo y todos.

La respuesta actual ha sido incrementar la fuerza de tarea en el campo, más policías y militares, en la región donde se presentan los delitos de alto impacto, así vemos como llegan más Policía Estatal,  Guardia Nacional y efectivos militares a Guaymas, Cajeme, Caborca, San Luis Río Colorado, etc.

Más policía o autoridad presente en el área no es sinónimo de éxito en la táctica.

Ésta es una guerra asimétrica que se desarrollan en las banquetas y calles de nuestra comunidades, donde se están llevando a cabo los levantones, ejecuciones, cobros de piso, secuestros y que mantienen en vilo la seguridad de la población e impacta la capacidad de desarrollo económico de la zona.

Se necesita aplicar los conceptos de función y abandonar el concepto de instrucción, se requiere trabajo de inteligencia, con objetivos definidos de carácter territorial, cadena logística y de suministros de la delincuencia organizada, objetivos criminales, contabilidad forense para desactivar las finanzas, para desarticular a los grupos de lavado de dinero de la delincuencia organizada, inteligencia financiera para seguir los caminos del dinero de la violencia criminal.

Tener un claro mapa de los hechos de interés policial, zonas generadores del delito y áreas generadoras del delincuente, nadie nace criminal, son las circunstancias, necesidades y emociones, lo que llevan a un ser humano a atentar contra otro, poniendo en peligro la vida y propiedades.

Trabajo de inteligencia para generar objetivos específicos y saber dónde desplegar la política de persecución criminal, para ganar una pelea, hay que saber las debilidades y fortalezas del contrario para saber dónde golpear.Sin información precisa para el despliegue policial, el patrullaje o montón de agentes en las calles, están a merced de la suerte y sus probabilidades de éxito cada vez serán más bajas.

Como se dice en el argot policial “a lo mejor nos toca un topón y la hacemos”, es decir a la mejor nos encontramos con un convoy de criminales, nos enfrentamos y los abatimos, pero eso cada vez será más improbable, porque los criminales han aprendido y llevan esta guerra contra la población y el Estado a la inteligencia criminal, los famosos halcones reportan desde puntos estratégicos los movimientos de las fuerzas de seguridad y en algunos casos nos enteramos por las noticias que hasta cámaras de video vigilancia instalan en las comunidades y caminos.

Sin duda es de importancia capital, crecer el número de fuerza de tarea policial estatal, profesionalizar nuestras policías, recientemente he escuchado al Gobernador Alfonso Durazo, hablar sobre la necesidad de incrementar el número de policías estatales de seguridad pública en Sonora, eso es muy bueno, pero excelente es, que ya se hable de tareas de inteligencia con la creación de una Agencia de Investigación Policial, a través de ella se buscaría recoger procesar, analizar y establecer políticas de intervención con la información que generan por ejemplo en todas las policías municipales del Estado.

Tenemos que distinguir entre los delitos de alto impacto mediático como las ejecuciones en la vía pública y los delitos de impacto menor en los medios de comunicación, pero que son frecuentes, múltiples o generalizados, como los puede ser la violencia intrafamiliar o el robo simple.

La delincuencia no es una sola, como si lo es la percepción, los delitos de alto impacto: homicidios dolosos, robo a bancos, cobro de piso, por ejemplo, tienen una connotación económica y afectan a la población al crear un sentimiento de vulnerabilidad, ruptura de la paz social, ineficacia de las instituciones de seguridad pública y procuración de justicia, lo que la final del día genera costos políticos para el gobernante. 

En cambio los delitos generalizados como el robo simple, violencia intrafamiliar, lesiones, afectan de manera diferenciada a la población con actores y resultados distintos; en virtud de lo anterior podemos encontrar una estratificación delincuencial con variaciones de los lugares donde se comete el delito, edad, escolaridad, ingresos de los participantes.

La certeza de impunidad debe ser abatida y esto se logrará con inteligencia policial, el despliegue es el fin último de la fuerza de tarea estatal; concentrar a la fuerza de tarea policial en solo presencia territorial, sólo fortalece la percepción ciudadana de que no se combate al delito.

Al ciudadano común le interesan los resultados concretos, la imagen de la policía, de los cuerpos de seguridad en su conjunto está relacionada directamente con su desempeño, con su capacidad para enfrentar a la delincuencia y aquí repito lo que ya he expresado:se requiere información precisa para disminuir los delitos de alto impacto, aplicar la ley abatiendo la impunidad, al ejecutar las órdenes de aprehensión vigentes, investigar, perseguir hasta judicializar y condenar los casos de homicidios dolosos.

Potenciar la capacidades institucionales en seguridad y justicia, es el camino, generar inteligencia de los hechos de interés policial permite ir más allá de las personas ya que la institucionalidad en la que se insertan y al contar con un control policial firme, los llevaría a presentar resultados, que es lo que la ciudadanía espera y que el Estado está obligado a desempeñar en beneficio de todos.

Las estadísticas de incidencia delictiva nos dicen que en Sonora, los últimos tres años ha sido desastroso el hecho de haber soltado los controles policiales, la táctica, la inteligencia policial, es menester tomar el control interno y recuperar posición estratégica, la redituabilidad social, económica y legal, sin duda será favorable y no se diga la rentabilidad para el proyecto político que abrace la estrategia de operaciones en seguridad y justicia a partir de la inteligencia de hechos de interés policial

No hay comunidad que avance sin estado de derecho y éste se garantiza con la aplicación de la ley, Sonora tiene una oportunidad de oro de construir un promisorio futuro para todos; el axioma de la información es poder, ha evolucionado ahora: la gestión de la información es el poder.

Estrategia y Soluciones
twitter: @felixfelixvic
Celular: 6621035703
Correo: victorfelix2@gmail.com

Del Autor: Administrador Público especializado en Desarrollo de Capacidades Institucionales, Mejores Prácticas en Seguridad y Justicia, Táctica Gubernamental. Director en Jefe de Operaciones de Asesores  en Estrategia y Soluciones.