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Martes, 05 de Julio de 2022
Febrero 2, 2022 > Estrategia y Soluciones

Seguridad: la inexorable realidad.

Por Victor G. Felix Felix

Se han publicado las estadísticas de delitos del año 2021 y Sonora presenta un escenario donde la inexorable realidad, nos dice que la delincuencia no se ha dejado convencer o ablandar por ruegos o suplicas, ante ello, la filosofía de “Abrazos, no balazos”, sin duda que para ser efectiva debe ser aplicada primero a nuestros elementos policiales, a los integrantes de las instituciones de seguridad y justicia, fortaleciendo sus capacidades institucionales, operativas, profesionales y de equipamiento.

Los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, arrojan que en Sonora en el año 2021:

7,577 Víctimas de la Delincuencia, es decir 26.88% más víctimas que en 2020.
1,930Homicidios Dolosos, lo que es 21.84% más ejecuciones que en 2020.
45 Feminicidios, es decir 40.62% más mujeres asesinadas que en 2020.

La crisis de seguridad que vivimos, no es algo nuevo, más en los últimos tres años en Sonora sigue acentuándose con mayor crudeza y rapidez, sin que las soluciones que se atisbaron en el pasado reciente hayan funcionado.

Definitivamente es necesario incrementar el número de policías, apenas contamos con 0.40 policías por cada 1,000 habitantes en Sonora. Un peligroso déficit.

La fuerza de tarea policial es insuficiente y necesitaseguir profundizando su capacitación y profesionalización, que les permita desarrollar habilidades y competencias para desplegar óptimamente la función policial, así como el imprescindible equipamiento para asumir a cabalidad su función social de salvaguardar a la sociedad.

Y en el tema de capacitación debemos distinguir claramente las distintas formaciones policiales iniciales, necesarias para obrar con integridad ética, responsabilidad y profesionalismo, es decir, ver el conjunto total de la cadena de seguridad y justicia, donde el Policía Primer Respondiente es el eslabón más débil de esta cadena: Preventivos, Tránsito, Proximidad Social, Operaciones Especiales, Inteligencia, Cibernética, Procesales, Penitenciarios, Investigadores, Peritos y todo aquel agente especializado responsable de hacer cumplir la ley, deben ganar valía a partir de sus competencias al cumplir su rol de servir a la comunidad al salvaguardar vidas, bienes y la paz social de una comunidad.

Por otro lado es necesario revaluar las condiciones de trabajo y salarios actuales de los Policías, donde encontramos corporaciones totalmente dispares en cuanto a los sueldos que ofrecen a su fuerza de tarea, van desde los 4 mil pesos mensuales hasta los 18 mil pesos mensuales, con estas cantidades y tal nivel de responsabilidad, pues no se puede y menos si llegamos al paroxismo de la ilegalidad e institucionalidad, donde los policías deben de pagar por sus uniformes y gasolina para las patrullas que conducen y si a eso le agregamos que no tiene incentivos familiares como seguridad en el trabajo, becas para sus hijos, protección social de calidad, acceso a créditos blandos, seguros de vida, etc., pues la complejidad de la vida personal del Policía se agrava.

Ante ese escenario personal, la dimensión policial tanto de la carrera y profesión de los elementos encargados de la seguridad pública y justicia, vuelcan su atención a la precariedad de su circunstancia por sobre el entorno y ámbito criminológico, es decir las causas del crimen y las variables para atajar el comportamiento antisocial del hombre que debe atender desde su prevención, investigación, contención y persecución.

Así ante la falta de estímulos institucionales, la lealtad con las calles y sus valores se pueden ver comprometidos, ante ello se vuelve imprescindible que los “abrazos” se consoliden mediante mejores condiciones laborales, donde la mejoría del sueldo es sólo un elemento del ecosistema de “Abrazos al Policía”, se requiere estandarizar las competencias policiales básicas, a la par de que la nueva concepción policial necesita de herramientas que contribuyan a desarrollar las habilidades de análisis y capacidades críticas de los policías que necesariamente van asociadas a la práctica forense en dos momentos fundamentales de la función policial: el despliegue en las detenciones en flagrancia y cuando llega el llamado de respuesta al lugar de los hechos.

Tal parece que ya se ha olvidado que estamos en un sistema de justicia penal donde sólo se identifica al Policía, como el Primer Respondiente y esto ha llevado a una función policial que estandariza a todos sin distinción del nivel de gobierno para el que trabajen: estatal o municipal y sin distinción a la especialidad que desplieguen: preventivos o investigadores por nombrar dos definiciones características.

No he omitido el nivel federal, pero recientemente también se vive la creación de otro ecosistema en el área de seguridad pública con la desaparición del cuerpo policial federal, hoy sustituido por la Guardia Nacional, de la cual si tomamos su división de proximidad social y la de carreteras, tienen hasta el momento la vulnerabilidad que no se vinculan con la población, dada su alta rotación en los despliegues regionales, por lo que estos primeros años aún no se logra que puedan sustituir a los agentes locales en responder a los retos territoriales al interior de las comunidades.

Pero volvamos al objeto central de éste análisis: la inexorable realidad en seguridad pública y la necesidad de abrazos y no balazos para nuestros policías, hasta lograr que ser Policía no sólo sea digno al interior de la sociedad, sino ser una aspiración personal.

Revertir el vertiginoso ascenso en el número de actos delincuenciales que ocurren en Sonora, en el país en su conjunto, requiere de la Administración un planteamiento que arranca desde el interior de las instituciones policiales, al mejorar sus condiciones laborales, su capacitación, entrenamiento y equipamiento, a la par de una estrategia de comunicación para que la sociedad revalore la importancia de los agentes que aplican la ley, la categoría  del policía cuando nuestros bienes o vida se ven en peligro, en un escenario de estrés por vivir desafortunadamente un acto delincuencial el Policía se vuelve la mano de Dios, para el ciudadano de bien, cuando a proteger a la víctima del delito se presenta el Policía en el lugar de los hechos.

Estoy cierto que el presupuesto nunca alcanza, pero todos estaremos de acuerdo en que la seguridad es un asunto crítico a atender ya que impide el desarrollo de las actividades económicas, sociales, políticas y a todos nos pone en riesgo, por lo que a todos nos toca participar.

Al gobierno lo que le toca para potenciar el desarrollo, es aplicar la ley y para ello, en una administración naciente, en un escenario delincuencial convulso como el actual, implica revaluar su política de persecución penal, ya que si bien es cierto el número mayor de delitos son aquellos vinculados con la violencia intrafamiliar, estos también son un reflejo de la impunidad que las personas aprecian en los delitos de alto impacto.

Así que lo primero debe ser disminuir los delitos de alto impacto, aplicar la ley abatiendo la impunidad, al ejecutar las órdenes de aprehensión vigentes, investigar y perseguir hasta judicializar y condenar los casos de homicidios dolosos, ya que lamentablemente la percepción de inseguridad se ha vuelto certeza de impunidad, de allí la crisis de seguridad pública, la desconfianza y el distanciamiento de la ciudadanía con la autoridad y los vacíos de poder, ya que lapresencia constante de la delincuencia organizada hace parecer que controlan territorios y todo ello sólo lleva al escalamiento de la violencia y el incremento de los delitos.

Así “Abrazos, no balazos” para nuestros Policías, transita como prioridad urgente, a través del desarrollo de capacidades institucionales en seguridad y justicia; el reto es grande más la oportunidad y decisión de hacerlo está presente, Sonora no sólo lo espera, lo merece. 

Abracemos institucionalmente a nuestros policías y sin duda cambiaremos la realidad inexorable actual en seguridad.

Estrategia y Soluciones
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Del Autor: Administrador Público especializado en Desarrollo de Capacidades Institucionales, Mejores Prácticas en Seguridad y Justicia, Táctica Gubernamental. Director en Jefe de Operaciones de Asesores  en Estrategia y Soluciones.