Acusan a Bernardo Campillo de llevar a hospitales a pique

Carlos González Méndez, médico neurocirujano y dirigente del Sindicato de Empleados de los Servicios de Salud en Sonora, pone el dedo en la llaga: el punto crítico al que han llegado los hospitales públicos está costando vidas.
El médico, a quien en 2012 cesó la Secretaría de Salud, ha mantenido una lucha de dos años para demostrar que la administración de Bernardo Campillo como secretario de Salud en Sonora ha llevado a pique a los servicios médicos.
"Todo ha ido cuesta abajo, hay más deficiencias en los hospitales, se ha llegado al punto crítico donde la falta de personal e insumos está costando vidas. Yo creo que se tiene que poner un remedio rápido por el bien de la comunidad", dice González, en entrevista con los integrantes del Colectivo de Reporteros Sonorenses, AC.
Desde que conformó el sindicato con 600 de los más de seis mil empleados de la Secretaría de Salud, el médico ha dado seguimiento a la falta de medicamentos, de infraestructura hospitalaria y de algunas obras que se prometieron, se iniciaron y no se han concluido.
Como las mejoras que prometió Bernardo Campillo en 2011 en el Hospital General del Estado, que hoy permanecen en obra negra, a la vista de los pacientes, sin esperanzas de que sean concluidas.
"Son obras abandonadas que no piensa terminar en esta administración, obviamente", señala.
Sus denuncias públicas y de frente al secretario de Salud han provocado al menos dos altercados entre ambos y una serie de declaraciones vertidas a través de los medios de comunicación.
Lo que ha señalado con insistencia es la falta de transparencia en el manejo de los recursos públicos destinados a la Secretaría de Salud, que casi alcanzan los siete mil millones de pesos anuales, el segundo presupuesto más grande, sólo después de la Secretaría de Educación.
"Es muy obvio que el desvío de recursos es el problema principal. Vemos que la corrupción carcome la Secretaría de Salud. Las deudas son un gran problema. Cuando inició esta administración, el hospital tenía una deuda de 15 millones de pesos. El día de hoy hay una deuda de 380 millones de pesos en el Hospital General. No se ve dónde está el dinero", dice.
Las deficiencias en la atención hospitalaria de Sonora, señala, han permitido que los pacientes deban esperar meses antes de ser sometidos a una cirugía o que aquellos que ingresan al área de Urgencias se queden ahí hasta 15 días a la espera de ser pasados a una cama de piso. De acuerdo con los reglamentos en la materia, un paciente de Urgencias sólo debería estar ahí por un lapso de dos a cuatro horas.
"No se están aplicando los recursos como deben de ser. Se están abusando en compras con sobreprecio", acusa.
Como líder sindical, Carlos González Méndez afirma que la lucha de los trabajadores continuará hasta que se rindan cuentas claras a los sonorenses: "Seguiremos insistiendo en que demuestre en qué ha aplicado los recursos y seguiremos investigando los desvíos e incumplimientos que ha tenido".
