Enero 24, 2014 / ElChiltepin > Local

Cambios en IFE son un retroceso democrático: investigador

La transición del Instituto Federal Electoral (IFE) a Instituto Nacional de Elecciones (INE) representa un retroceso en términos de avance democrático en el país, afirmó Miguel Ángel Vázquez Ruiz, profesor investigador del Departamento de Economía de la Universidad de Sonora.
 
El ex presidente del Consejo Estatal Electoral de 1999 a 2002, y luego consejero hasta el 2005, calificó como un regreso desafortunado para la vida política democrática de México la conversión para que desde el Distrito Federal se organicen las elecciones federales, estatales y municipales.
 
Lamentó que haya un retroceso a una lógica fuerte de descentralización organizada por el IFE a nivel federal, con consejos estatales que se encargaban de los procesos estatales y municipales. “Esto permitía una identificación con la gente de cada entidad de participar en esos procesos e, incluso, vigilarlos y darles seguimiento desde el ‘campo de batalla’”.
 
Vázquez Ruiz dijo que esta conversión le parece más bien una tendencia centralista que no sólo tiene que ver con organismos electorales, sino con reformas y otro tipo de eventos y actividades políticas que se dan hoy en el país.
 
Asimismo, planteó que observa una gran paradoja en cuanto a que aquellos partidos que habían impulsado la descentralización de la vida política, son los que ahora están proponiendo que la vida política regrese al centro. 
 
“Esto nos coloca en un ámbito donde a los estados se nos dejará poco espacio de participación, de reflexión democrática y vigilancia de elecciones de distintos puestos”, aseveró.
 
Miguel Ángel Vázquez señaló que no es lo mismo que desde un escritorio del Distrito Federal, y ahora desde computadoras, estén dirigiendo los procesos de cada entidad, a que la propia gente que va a ser afectada, directamente organice, vigile y dé seguimiento a los procesos electorales.
 
Recordó que para elegir los consejos municipales y distritales se lanzaba una convocatoria en cada municipio y se entrevistaba a la gente exigiendo un perfil ciudadano. “Y, todavía después de ese trabajo, realizábamos sesiones públicas para darle vista a los partidos políticos y que dijeran si estaban o no de acuerdo”.
 
“Ello significaba tener una vida política sana –no exenta de problemas–, pero al menos, en su mayoría, la experiencia y los saldos eran positivos”, concluyó el académico de la Universidad de Sonora.