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Viernes, 24 de Noviembre de 2017
Regional   -   Noviembre 11, 2017

Asociación defrauda a cientos de cajemenses

el chiltepin
POR REDACCION

La asociación civil Apoyo Emprendedor Sonora (Aempreson) defraudó a cientos de ciudadanos de Ciudad Obregón que confiaron en ella para solicitar créditos bancarios y cederle la mitad del dinero.


Desde el 14 de junio de 2018, el diario El Norte y la Condusef advirtieron a los ciudadanos que Aempreson no estaba operando de manera segura y que podía defraudarlos, pero alrededor de 200 personas, en su mayoría adultos mayores, se confiaron.


Aempreson les pedía solicitar créditos en cualquier banco o en instituciones financieras, con el compromiso de que esta asociación civil les pagaría la totalidad de la deuda si los ciudadanos les cedían la mitad del préstamo. Al principio, dijo El Norte, Aempreson sí se encargó de pagar puntualmente los créditos, lo que generó confianza en más ciudadanos que se acercaban a las reuniones informativas en el Teatro del Itson.


Pero ahora, la asociación ha desaparecido y los defraudados se han quedado con las deudas en los bancos, sin saber cómo le harán para liquidarlas.


Este sábado se reunieron en la plaza Zaragoza, en Ciudad Obregón, donde acordaron que demandarán a los directivos de Aempreson, asociación presidida por Flor Flores.


La A.C. funciona desde agosto de 2016, como lo constatan los primeros supuestos beneficiados, aunque su registro se formalizó el 23 de enero de 2017 ante la Notaría 33 de Ciudad Obregón.


La organización está dada de alta ante el Gobierno de Sonora como una Asociación Civil, según consta en el Libro 1, número 198508, de la sección "Personas Morales", del Instituto Catastral y Registral del Estado.


No existe información pública sobre su presidenta, su representante legal o los fundadores. Las oficinas, localizadas en Veracruz 308, de Ciudad Obregón, no tienen nombre ni logotipo.


Los responsables han sido muy cuidadosos en no dejar rastro en Internet. No hay registro de sus ingresos o egresos, ni de sus beneficiarios, ni de las obras altruistas que supuestamente realizan, ni de dónde obtienen los recursos para pagar los créditos.