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Mircoles, 27 de Mayo de 2020
Mayo 11, 2020 > El Chiltepín

Quién sigue señor presidente ?

Por El Chiltepín

El presidente de los mexicanos, Andrés Manuel López Obrador quien ganó abrumadoramente en las elecciones constitucionales con la esperanza de tener un México mejor, fuerte, unido, con cero corrupción, sin narcos, de instituciones, de crecimiento económico, libre, sin pobres, con empleos, seguro, saludable, con separación de podres, de respeto, pero a quince meses no se ve nada de eso, si no todo lo contario.

 

Pudimos pasar esos de chairos y fifis, la mafia del poder,  a los periodistas del sistema, los conservadores, los políticos corruptos, los empresarios del poder, pero empezó a criticar a los más sagrado que tenemos los mexicanos, a las mujeres y a los médicos quien les debemos la salud y la vida.

 

Creo que se ha equivocado (quiero creer que se equivocó), pero los hechos dicen que todo es una estrategia bien armada. Hoy todos las organizaciones de médicos de todas las especialidades, exigen una disculpa del presidente. Creo se van a quedar esperándola. Hoy en la mañanera a ve que dice, como otros insultos que ha provocado a otros sectores, su palabra es ley.  

 

Dentro de todos esos insultos a todos los sectores del país, quiero expresar mi opinión para el sector donde pertenezco.

 

Hablar de periodismo en esta época de emergencia sanitaria implica dos cosas de máxima importancia: una, demostrar que allá afuera hay hombres y mujeres que, con valentía, enfrentan la crisis y la adversidad para cumplir con su misión de informar; y dos, defender al gremio de los recurrentes ataques, cada vez más directos, de parte del Presidente de México.

 

Como sabemos, nuestro país sigue siendo uno de los más peligrosos para ejercer el periodismo, incluso más que los países árabes donde la guerra y el terrorismo se han apropiado el territorio.

 

Esta mortífera realidad no se puede desdeñar porque está ahí presente y porque las estadísticas nos dicen que desde 1983 han sido asesinados 325 trabajadores de la pluma y otros 28 han sido víctimas de desaparición forzada.

 

Por eso, cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador se lanza con enfáticos ataques hacia la prensa no podemos quedarnos callados. Sus acometidas han de servir de motivación para salir a alzar la voz, pues cada vez que él habla pone en riesgo al gremio.

 

Entendamos que la sociedad mexicana está dividida. El presidente, por cierto, es artífice de esta desunión, de “fifís” que enfrentan a “chairos”, de redes sociales plagadas de insultos de unos a otros.

 

Y es exactamente esta división la que convierte en peligrosos los señalamientos del presidente contra la prensa. México no necesita de campañas de odio contra las y los comunicadores; requiere, más bien, una apuesta hacia la libertad de expresión, hacia el respeto a los derechos ganados por años en este gremio que se consolidó como la voz del pueblo.

 

Si el presidente insiste en señalar a aquellos medios que critican las acciones de su gobierno está, al mismo tiempo, exacerbando sentimientos de odio entre los millones de mexicanos que lo quieren y lo avalan como buen gobernante. Ya lo vemos en redes sociales. Manifestaciones en contra, insultos, groserías y llamados a la agresión física son las repercusiones de la división gobierno-prensa iniciada desde la campaña presidencial de 2018 y que, por ahora, parece no tener fin.

 

A esto se le suma, además, un cambio en su discurso. En campaña y todavía en el primer año de su gobierno llamaba “benditas” a las redes sociales, pues se apoyó mucho en ellas para posicionar su imagen y sus programas de gobierno, con énfasis en los programas sociales. Le sirvieron para sus propósitos, pero recientemente su discurso cambió y anunció que pediría cuentas a Facebook y Twitter, las dos redes sociales de mayor importancia de acuerdo a la cantidad de seguidores y penetración.

 

¿Por qué cambió de la noche a la mañana? Porque asumió que ambas redes sociales estaban siendo utilizadas para difundir noticias falsas en plena contingencia sanitaria por la enfermedad COVID-19 y no le gustó.

 

Esta apreciación no fue del todo incorrecta. Los esfuerzos por comunicar durante la pandemia fueron más complicados debido a la gran cantidad de desinformación que comenzó a circular en redes y que, por supuesto, su gobierno no pudo controlar. En un intento por lograrlo, el presidente anunció dos conferencias de prensa, adicionales a las de las siete de la mañana: una para que el gabinete económico informara acerca de la entrega de créditos a empresas solidarias y otra para que el gabinete de salud actualizara la información sobre el coronavirus.

 

Las noticias falsas continuaron y se extendieron, así que el esfuerzo se vio mermado. Como una acción emergente, el gobierno ideó una estrategia para salir a desmentir todos los días lo que llamó “infodemia”, es decir, la pandemia informativa provocada por las “fake news”.

 

Pero a la par, el presidente se fue a la yugular de las redes sociales y les pidió una explicación de quiénes son sus clientes principales y cómo operan los bots. El presidente se evidenció como una persona desinformada, pues la respuesta de las redes es que no operan con clientes en México.

 

¿Frente a qué estamos las y los comunicadores de México? Primero, frente a un presidente que nos ve como personas peligrosas, con falta de ética, independencia y valores, con falta de profesionalismo. Segundo, estamos ante millones de sus seguidores que creen a ciencia cierta sus comentarios y atacan virtualmente a la prensa, en una repetición constante del mensaje de que somos peligrosos.  Y tercero, estamos frente a comentarios que agravan la difícil situación de la prensa en México, precisamente cuando estamos luchando para que no haya más periodistas asesinados o desaparecidos y cuando protestamos para pedir un alto a las agresiones.

 

¿Qué queremos? Con el afán de seguir informando, como lo hemos hecho hasta ahora, con objetividad y un alto grado de compromiso social, lo que buscamos es que se nos garantice que nuestra función será realizada sin agravios ni intimidaciones. Queremos que el gobierno de México voltee hacia otra parte para hallar a los responsables de difundir noticias falsas, porque estamos convencidos de que el gremio organizado no se presta ni se prestará a ello, pues es una acción que no responde a nuestra obligación de informar correctamente.

 

Queremos que el gobierno no aproveche la contingencia sanitaria por COVID-19 para cerrarse a la transparencia, como ya lo hizo durante más de un mes, apenas iniciada la pandemia. La semana pasada, el INAI le ordenó que atendiera las solicitudes de acceso a la información pública que se habían acumulado en ese tiempo, principalmente en las áreas de gobierno consideradas como esenciales: Salud, Gobernación, Economía.

 

Queremos que se reconozca desde el gobierno central la existencia de una prensa libre, independiente y plural, y que se apoye en ella para salir de la crisis sanitaria lo más pronto posible. La división no lleva a nada. No lograremos enfrentar la pandemia si no enfrentamos la “desinfodemia” asociada a ella. Las y los periodistas de México necesitamos revisar y chequear datos y necesitamos que se le dé su lugar al periodismo de investigación enfocado en rendición de cuentas y transparencia en las políticas implementadas para atacar la pandemia.

 

Pero, sin duda, lo que más queremos es que el periodismo sea visto, desde el gobierno y desde la misma sociedad, como un bien de servicio al público, algo que no podremos lograr si el presidente insiste en seguir atacando a la prensa y a las redes sociales.

 

Los periodistas no somos el enemigo, solo tenemos responsabilidades ante la sociedad de informar profesionalmente.

 

Más información en el twitter: @elchiltepin