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Lunes, 28 de Setiembre de 2020
Junio 8, 2020 > El Dato

AMLO y las compras de pánico de ventiladores para COVID-19

Por Javier Quintero

En mi columna anterior hablé sobre la falta de preparación del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para enfrentar la pandemia de COVID-19, a pesar de que desde diciembre ya sabía lo que se nos venía encima. 

 

También dije que el gobierno no ejerció más del 60 por ciento del presupuesto que había destinado en 2019 para salud, es decir, descuidó deliberadamente el equipamiento de los hospitales.

 

Pues bien, fueron la falta de preparación y el abandono evidente los que obligaron al gobierno a actuar con prisas y a asignar contratos desaseados y por adjudicación directa para la compra urgente de ventiladores que ayudaran a los pacientes más graves con COVID-19.

 

Las compras de pánico del gobierno mexicano se hicieron sin los mínimos cuidados. Como sabemos, el gobierno está rezagado en la atención de la corrupción y no verifica el desempeño de los contratistas, tampoco tiene una plataforma transparente en la que indique quién es el mejor proveedor o el más confiable. Si tuviéramos calificaciones de los proveedores reduciríamos muchos de los riesgos que existen en la adjudicación directa de los contratos, pero no las hay.

 

El gobierno de López Obrador, que tanto ha pregonado ser un luchador incansable contra la corrupción, ha quedado al descubierto. Los actos de posibles corrupciones o conflictos de intereses han sido públicos: Cyber Robotics Solutions, empresa del hijo de Manuel Bartlett, vendió a 1.5 millones cada ventilador –que en promedio rondan los 800 mil– y le tuvieron que cancelar el contrato debido al escándalo público. Los sobrinos del compadre de Rocío Nahle, la secretaria de Energía, obtuvieron el segundo contrato más grande con su empresa Bidcom Energy, creada apenas en agosto de 2019, para la compra de 100 ventiladores por un monto total de 4.2 millones de dólares. También les cancelaron el contrato.

 

Otro ejemplo, el de Levanting Global Servicios, de Baldemar Pérez Ríos, un empresario acusado de fraude en Estados Unidos y de crear empresas fantasma en México. A esa empresa le asignaron un contrato para la compra de 2,500 ventiladores por 93 millones de dólares. También le cancelaron el contrato porque no los entregó a tiempo.

 

Lo que pasó no fue solamente la cancelación de los contratos, sino que se afectó nuevamente al sector salud, que ya estaba en plena fase tres de la pandemia y no tenía los respiradores suficientes para enfrentar el pico más alto.

 

Lo que hizo el gobierno fue empezar a comprar por todas partes, sin licitaciones y al precio que fuera; también pidió el apoyo de China y Estados Unidos, que enviaron algunos aparatos; mandó a arreglar los ventiladores que estaban rotos o descompuestos, y para eso gastó 26.5 millones de pesos, según pude constatar en la plataforma CompraNet.

 

Mientras las compras de pánico de ventiladores continuaba, el gobierno rentó al menos 18 aparatos por 16.3 millones de pesos. El dato también está en la base de datos de adquisiciones de CompraNet.

 

Tal ha sido la desesperación del gobierno, que incluso intentó mantener oculto un enorme contrato para la compra de mil 330 ventiladores a una empresa mexicana de la que ex senador José María Tapia, cercano a Enrique Peña Nieto, es el accionista mayoritario.

 

52.6 millones de euros (unos 1,300 millones de pesos) es lo que le pagó la Sedena para equipar los hospitales que López Obrador les asignó al inicio de la pandemia y que necesitaban equipamiento.

 

Este contrato no está publicado en CompraNet y en él hay una cláusula de confidencialidad que dice: “No divulgar, ni publicar los términos y condiciones de este contrato, en cuyo caso asumirán la responsabilidad por este motivo”.

 

Si ustedes revisan toda la base de datos de CompraNet se darán cuenta que el gobierno de López Obrador gastó más de 2 mil 100 millones de pesos en compras de pánico de ventiladores para COVID-19, de China, Estados Unidos, Alemania y Suiza, principalmente.

 

Anoche, la Secretaría de Salud informó –por primera vez en tres meses– que en México hay 7 mil 682 camas con ventilador para pacientes más graves que requieren asistencia mecánica para respirar; sin embargo, ya han sido ocupadas 2 mil 923 y hay 4 mil 759 camas con ventilador disponibles. Si estas cifras son reales, significa que por ahora hay ventiladores suficientes.

 

Espero que esta experiencia le sirva al gobierno mexicano para tres cosas:

 

1.- Ejercer con oportunidad, transparencia y responsabilidad el presupuesto destinado a salud para mantener a los hospitales bien equipados.

 

2.- Emigrar a una nueva plataforma de compras que transparente el gasto y verifique el desempeño de los proveedores, porque CompraNet fue creada por Vicente Fox y una década después se sigue utilizando igual.

 

3.- Someter ante el Legislativo modificaciones a las leyes de contratación que datan de 2001, porque está muy claro que han evolucionado las prácticas internacionales en materia de adquisiciones, pero en México seguimos con lo mismo.