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Lunes, 20 de Noviembre de 2017
Noviembre 10, 2017 > Café Amargo

667 mdp de finiquito para los legisladores

Por Javier Quintero

 

El presupuesto de 2018 trae una bolsa de 667 millones de pesos que se repartirá entre los 128 senadores y los 500 diputados federales cuando acabe esta legislatura, en agosto de 2018.

 

Es el bono que se otorgan cada fin de legislatura, en promedio un millón de pesos a cada uno, por haber trabajado por el bienestar del país y los intereses de los mexicanos y por haberse esforzado tres años continuos. Un jugoso finiquito.

 

Los legisladores afirman que ese bono es legal porque es parte del dinero que han ahorrado durante ese tiempo, sumado a otros beneficios que tienen vigentes, y por ahora no voy a cuestionar la legalidad, pero me siguen pareciendo excesivas todas sus percepciones, sobre todo porque tienen un altero de pendientes, lo que significa que en realidad no han estado trabajando.

 

El dinero que uno recibe debe ser equivalente al trabajo que realiza, ¿no lo creen? Lamentablemente en México no es así, por eso el obrero debe trabajar tiempos extra para que la quincena le alcance, mientras los magistrados y legisladores engordan sus cuentas bancarias con sueldos, bonos y prestaciones del presupuesto público. Es el debate anual. Es la indignación anual.

 

Y sí, los ingresos deberían ser proporcionales al trabajo. En el caso de los senadores y diputados federales no es así, pues sus pendientes están a la vista de todos, han estirado mucho la liga, han pateado el bote para no hacerles frente, no todavía. ¿Por qué no han avalado al fiscal anticorrupción? ¿Por qué no han designado al nuevo titular de la Fepade, si ya estamos en pleno proceso electoral? ¿La Ley de Mando Único? ¿La Ley de Seguridad Interior?

 

El 1 de julio de 2018 habrán de elegirse 500 diputados y 128 senadores para conformar la siguiente legislatura. Es entendible la razón por la que muchos quieren ocupar esos puestos. Uno entra sin nada y puede salir millonario. Está en duda eso de que “La patria es primero”, como está escrito con letras enormes en la sala de sesiones del Senado. Más bien parece que primero son ellos y después el país.

 

Insisto, a mí me parecen excesivos los ingresos de los legisladores, pero seguramente ustedes tendrán una mejor opinión.

 

 

*El autor es un comunicador originario de Sonora, becario de la Fundación Prensa y Democracia. Estudió Escritura Creativa en la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido reportero, editor y director en periódicos, radios y medios digitales. Twitter: @quintero_javier