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Lunes, 20 de Noviembre de 2017
Octubre 17, 2017 > Café Amargo

La justicia está a merced de la política

Por Javier Quintero

 

La renuncia de Raúl Cervantes a la PGR no es más que otra muestra negativa del trabajo sinsentido que ha desempeñado la Procuraduría, algo que en este mismo espacio hemos hablado en un par de ocasiones y del cual no abundaremos mucho.

 

Sólo enfoquémonos en la renuncia. Una renuncia que se da en medio de señalamientos políticos y un proceso electoral que ni bien ha iniciado y ya se torna complicado por todos los frentes. Una renuncia que se presenta cuando todavía hay serios problemas de procuración de justicia en el país y que posiblemente deban retrasarse porque no hay una cabeza que les dé continuidad. Una renuncia que mancha invariablemente a la PGR.

 

Dice Raúl Cervantes que se va porque no quiere que su nombre sea la causa por la que los senadores no se ponen de acuerdo en nombrar al primer fiscal general de la nación, que sustituirá la figura de procurador. En los días recientes hemos visto cómo los partidos se han enfrascado en un lío político por el nombramiento del fiscal, pues mientras el PRI murmuró que quería al mismo Raúl Cervantes, los opositores objetaron porque consideraban que el procurador, una vez convertido en fiscal, se encargaría de proteger a Enrique Peña Nieto y a su gabinete cuando dejaran el poder. Ahí se atoró el asunto y el lío creció como bola de nieve hasta que ayer Raúl Cervantes lo tomó como argumento para renunciar a la Procuraduría.

 

No. La renuncia debe ser por otra cosa y no por nimiedades como ésta. Pudo haber sido porque Raúl Cervantes no supo que hacer con tantas responsabilidades al frente de la PGR, porque no quiso enfrentar Odebrecht o no seguir con Ayotzinapa, porque se dio cuenta que la procuración de justicia en México es prácticamente inexistente y quizá eso se oponía a sus propios ideales o porque no soportó la crítica y los cuestionamientos de corrupción una vez revelado que poseía un Ferrari en un domicilio falso. Para nadie es un secreto que Raúl Cervantes prefiere evitar a la prensa porque no le gustan los reflectores, así que también esa pudo haber sido una causa.

 

Ayer mismo el Presidente sugirió que el nombramiento del primer fiscal general de la nación se diera después de las elecciones de 2018, para no entorpecer más este proceso con asuntos políticos. Pues bien, bajo esta visión presidencial, la renuncia de Raúl Cervantes no era necesaria todavía ni esa era la mejor excusa que pudo haber encontrado.

 

Ya Peña Nieto dio línea a los senadores, así que el asunto continuará unos días más en la opinión pública, luego desaparecerá temporalmente porque arreciará el proceso electoral y, pasadas las elecciones, los nuevos senadores habrán de retomar el cargo después de agarrar viada en sus funciones, por supuesto.

 

Como vemos, a pesar de la urgencia de darle un cambio positivo a la procuración de justicia en México, hay opiniones como la del Presidente de que ello debe demorar más y hay decisiones como la de Raúl Cervantes que no le abonan nada. La justicia está en segundo término en nuestro país, a merced de lo que los señores y la política convengan.

 

 

*El autor es un comunicador originario de Sonora, becario de la Fundación Prensa y Democracia. Estudió Escritura Creativa en la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido reportero, editor y director en periódicos, radios y medios digitales. Twitter: @quintero_javier