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Jueves, 19 de Octubre de 2017
Octubre 9, 2017 > Café Amargo

Los falsos damnificados del sismo

Por Javier Quintero

 

Una vez pasado el sismo e iniciada la etapa de reconstrucción en la Ciudad de México, el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, anunció que daría tres mil pesos a las personas que comprobaran que sus edificios, casas o departamentos sufrieron daños y debían mudarse a otro lado. Ese dinero, se suponía, era para que pagaran una parte de la renta de su nuevo hogar. 

 

Pero no faltaron los sinvergüenzas que vieron en eso una buena oportunidad para transar, así que falsificaron dictámenes de Protección Civil y comprobantes de domicilio e hicieron largas filas en las oficinas gubernamentales para cobrar los tres mil pesos. Se suponía que les darían tres mil pesos ahora, otros tres mil en noviembre y un último pago similar en diciembre, pero por fortuna el gobierno los cachó en la jugada y les puso un alto.

 

Hasta el 3 de octubre había 1,009 casos de falsos damnificados y, de estos, 761 recibieron los tres mil pesos, aunque sus viviendas no presentaron ningún tipo de daño; en otros 199 casos no se pudo ubicar el domicilio de la persona que recibió el apoyo, y el resto eran ayudas duplicadas o domicilios de bodegas o predios en construcción.

 

Hasta aquí las cifras vergonzosas.

 

Ojo, hay miles de personas que sí se quedaron sin nada tras el sismo del 19 de septiembre, hay amigos y conocidos que perdieron sus departamentos y que ahora están viviendo en casas ajenas, mientras encuentran un lugar. Por eso es molesto, absurdo e inconcebible que haya gente que se quiera quedar con los recursos de quienes realmente los necesitan.

 

Mancera ya dijo que su gobierno procederá penalmente contra esos 1,009 falsos damnificados y, en serio, ojalá que sí lo haga. Que regresen el dinero, que se les castigue. Ahora la Ciudad de México no está para ese tipo de vilezas. Es un momento de reconstrucción, de volver a ponerse en pie y de seguir ayudando a los damnificados, tal como ha ocurrido desde los siguientes minutos del sismo.

 

Todavía hay zonas en las que se sigue recogiendo escombros, siguen algunas vialidades cerradas con cintas amarillas y rojas por los riesgos de más colapsos. La zona Roma-Condesa apenas empieza a levantarse y los cafés han abierto poco a poco. La mano solidaria sigue sobre la ciudad, por eso es molesto y ofensivo que los que no sufrieron los embates del sismo transen de esa forma tan vil y cínica.  

 

 

*El autor es un comunicador originario de Sonora, becario de la Fundación Prensa y Democracia. Estudió Escritura Creativa en la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido reportero, editor y director en periódicos, radios y medios digitales. Twitter: @quintero_javier