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Domingo, 22 de Octubre de 2017
Junio 16, 2017 > Café Amargo

La segunda vuelta y la necesidad de gobiernos genuinos

Por Javier Quintero

 

El debate ya está otra vez sobre la mesa. Fue el presidente nacional del PAN el que habló hace un par de días de la necesidad de instaurar en México la segunda vuelta electoral para fortalecer la democracia, en caso de que no haya una mayoría absoluta en la primera votación. 

 

Una segunda vuelta implicaría reformas legislativas y el tiempo parece muy escaso, aunque los acuerdos políticos podrían concretarse rápido si se lo propusieran, pues el asunto ha sido analizado durante los últimos años, con varias propuestas que ahora están guardadas en la congeladora legislativa, es decir, no es un tema nuevo y las bases ya están sentadas.

 

Con los resultados electorales tan cerrados en Coahuila y Estado de México, el debate vuelve a cobrar vida. El panista Ricardo Anaya dice que además de que la segunda vuelta daría legitimidad al gobernante elegido, ayudaría a evitar campañas que confronten a la sociedad porque a los candidatos no les convendría la polarización electoral.

 

Pero aquí la gran pregunta es si todavía hay tiempo para que los legisladores realicen la reforma constitucional necesaria que permita implementar la segunda vuelta en México, tomando en cuenta que el proceso electoral empieza en septiembre. Al parecer sí y en eso estarían trabajando los legisladores si quieren dotar a la democracia de una figura que ha funcionado en otros países de manera satisfactoria.

 

En una segunda vuelta electoral únicamente participan los dos candidatos mejor votados y sólo cuando el número de sufragios sea tan cercano que genere divisiones o incredulidad entre los electores; es un manera de asegurar una democracia efectiva y, de aplicarse en 2018, eliminaría la posibilidad de alegar supuestos fraudes en las urnas.

 

Esta figura es indudablemente otra arma para hacer valer el voto, pero por sí sola no generará un cambio en la democracia, pues México necesita valerse de otros factores como la participación ciudadana en las urnas, que cada vez es menor y en algunos casos ni siquiera llega a la mitad, quizá propiciado por las campañas negras, las intimidaciones y las descalificaciones.

 

Lo que México necesita pensar rápidamente acerca de la segunda vuelta es que no debe ser el único remedio para todos los males democráticos. Se debe ver como un instrumento, no como solución, y una vez comprendido esto, tanto políticos, gobernantes y sociedad podremos emprender el camino hacia la renovación, pues lo que queremos son gobernantes legitimados y respaldados por la mayoría.

 

Si 2018 resulta insuficiente para implementar la segunda vuelta, entonces habrá más tiempo para discutirlo entre todos y estrenarla en 2024.

 

  

*El autor es un comunicador originario de Sonora, becario de la Fundación Prensa y Democracia. Estudió Escritura Creativa en la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido reportero, editor y director en periódicos, radios y medios digitales. Twitter: @quintero_javier