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Martes, 25 de Abril de 2017
Abril 7, 2017 > El Mentidero

Jalan parejo los diputados y aprueban desaladora, tiempo de consensos

Por Cornelio Montaño

El Congreso del Estado de Sonora tomó una trascendental decisión en su sesión de este jueves 6 de abril, al aprobar por unanimidad el proyecto de construcción de la planta desaladora para abastecer de agua para consumo humano a las ciudades de Empalme y Guaymas, así como al balneario de San Carlos.

 

Este tipo de logros y acuerdos sólo se pueden lograr cuando hay verdadera voluntad de trabajar por el interés general, como lo han venido haciendo los coordinadores parlamentarios del PRI, Epifanio “Pano” Salido, y del PAN, Luis Serrato Castell, las dos fuerzas políticas más numerosas en el Congreso.

 

El Grupo Parlamentario del PAN jaló y la aprobó, porque lograron modificar la propuesta original de la Gobernadora al reducir de 25 años a sólo 18 el tiempo de operación de la planta por la Alianza Público Privada que estará a cargo y mirando en todo momento que los costos no impacten a los usuarios.

 

Toda la vida ha sido un problema el poder abastecer de agua potable al cien por ciento a los hogares de esos municipios, pero con este proyecto que propuso la gobernadora Claudia Pavlovich al Congreso, esos problemas de desabasto van a quedar atrás.

 

El abastecimiento suficiente de agua que proporcionará la planta desaladora, permitirá también impulsar un mayor desarrollo económico en Guaymas, Empalme y San Carlos.

 

Si en la década de los 90 se hubiera construido la planta desaladora para abastecer a la capital sonorense, muchos conflictos se habrían evitado, empezando por los tandeos y el pleitazo con los yaquis y los agrotitanes de Cajeme por la construcción del Acueducto Independencia durante el gobierno de Guillermo Padrés y que por cierto es lo que abastece de agua a los hogares hermosillenses en estos momentos.

Los opositores a la construcción de la desaladora para Hermosillo en el sexenio de Armando López Nogales, argumentaron que no era necesaria la obra, pues resultaba muy costosa y el proyecto estaba impregnado de corrupción.

 

Hubo quienes consideraron que era demasiado para el usuario, pues con la desaladora el precio del metro cúbico de agua se iba a disparar de los 3 a los 8 pesos, y eso que desde entonces ya costaba 12 pesos un garrafón de agua de 20 litros.

 

Esta vez sí se pudo. Los diputados jalaron parejo con el proyecto presentado por la Gobernadora y esto marca la ruta para ir trazando otra desaladora, pero esta vez para abastecer a Hermosillo, y de una vez cancelar la operación del Acueducto Independencia, el cual sigue funcionando a pesar de que en las campañas del 2015 se prometió que lo echarían abajo, pero nomás no ha pasado nada y gracias a eso tenemos agua para beber, bañarnos y preparar alimentos, sobre todo en verano.

 

El Acueducto de Padrés y la Desaladora de Claudia son proyectos diametralmente distintos.

 

En el primer caso se trató de un proyecto en el que al gobierno padresista tuvo que enfrentar los intereses de la tribu yaqui y de los agricultores de Cajeme; pero en vez de avanzar en la conciliación de intereses profundizó más el encono al pasar por encima de la ley y encapricharse en construir la obra que dotara de agua potable a la capital del Estado.

 

Pero en este caso de la desaladora no hubo esos poderosos grupos de interés económico y político que se opusieran, el proyecto resultó benévolo desde un principio y todos lo vieron de buen ánimo de beneficiar a la población, hubo buena mano izquierda también en la administración claudillera y buenos oficios en el Congreso para que los coordinadores parlamentarios y sus compañeros de bancada aprobaran esta obra que resolverá la escasez de agua potable en la zona de Guaymas-Empalme.

Lo del procedimiento de contratación de las empresas que construirán la planta, es otra cosa. Habrá que estar pendientes para ver en qué términos se da y quiénes resultan ganadores.

 

Este ánimo de legislar para beneficio de la población, sin distingos de partidos, es digno de resaltarse y lo deseable es que siga siendo la tónica en el futuro.

 

También esperemos que este proyecto abra la puerta para que también a los hermosillenses se les resuelva de una vez por todas el abasto de agua,

 

Ciudad Obregón en el Top 50 de ciudades más violentas

 

Y en Sonora, así como hay buenas noticias, también hay malas. En materia de seguridad de pronto damos un paso hacia adelante y otro para atrás.

 

Del jolgorio por la aprobación unánime del proyecto de desaladora, pasamos a la nada agradable noticia que representan los resultados del estudio más reciente sobre las ciudades más violentas del mundo, porque Ciudad Obregón sigue en el Top 50, pero empeorando, porque del lugar 50 justamente que ocupaba en el anterior estudio correspondiente al 2015, ahora en el estudio del 2016 aparece en el 41.

 

Por ello sabemos que no fue gratuito ni de simple prevención la llegada del contingente de policías militares que llegaron a Cajeme en días pasados. No van a prevenir, van a tratar de frenar la inercia creciente que traen los índices delictivos en el feudo del alcalde Faustino Félix Chávez.

 

Un avance regular el uso de la fuerza pública

 

Esta semana, fue aprobada en comisiones del Congreso de Sonora  una iniciativa de ley para regular el uso de la fuerza pública en la entidad, lo cual ya representa un buen avance en la vía a evitar que vuelvan a ocurrir hechos violentos y abusos policiacos en futuros desalojos.

 

Esta iniciativa surgió por los hechos registrados en días pasados, cuando elementos de la Policía Estatal de Seguridad Pública liberaron un bloqueo de la carretera a Kino que tenían transportistas de la Costra de Hermosillo inconformes porque les cancelaron sus concesiones.

 

Recordemos que ahí, una acción policiaca necesaria para desbloquear la carretera, derivó en un problema de uso excesivo de la fuerza que se volvió viral en redes sociales, todo porque uno o dos policías apuntaron con sus armas a ciudadanos manifestantes, y hasta a socorristas de la Cruz Roja.

 

De acuerdo con los protocolos, la situación no era para apuntar y amenazar con rifles a los manifestantes, aunque trajeran balas de goma, porque no son delincuentes peligrosos, no estaban armados ni amenazadas las vidas de los agentes ni de los otros manifestantes.

 

En fin, esperemos que con esta nueva reforma legal y la revisión a detalle de los protocolos de actuación de los policías, ya no se vuelvan a repetir hechos similares.

Hasta la próxima.

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