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Lunes, 20 de Noviembre de 2017
Septiembre 19, 2017 > Rastrillando

El Cine Arena…

Por Mario Munguía

Dice la nota: “El entrenador de GGG se fue molesto de la T-Mobile Arena por la decisión, aunque muy satisfecho de lo que su púgil hizo sobre el ring. El polémico empate marcado en la pelea entre Saúl Álvarez y GennadyGolovkin debe ser investigado, según Abel Sánchez, entrenador de GGG”.

 

Vi la pelea el sábado y para mi gano el GGG; por pocos puntos si quiere, pero gano. En lo particular no me gusta la actitud del “Canelo”, mientras  Golovkin lo reconocía como buen boxeador, él decía que había ganado 8 round y que era mejor. Le falta humildad al tal canelito, hoy estas mañana quien sabe. Así es el box.

 

Me recordó aquellas épicas peleas que se dieron en el Cine Arena –Tamaulipas e Iturbide(hoy Felicita Zermeño)-, en el  glorioso barrio de la  5 de Mayo. Todas organizadas por  Oscar “el chapo” RomoKraft, a quien también le decían “el zorro”. Viernes de lucha libre y box, se alternaban cada semana.

 

El coso, Cine Arena,  era un redondel que inicialmente se hizo para realizar corridas de toros; ahí se presentó el  torero Paco Caminos, y Antonio Aguilar con su espectáculo de caballos; hubo novilleros que hicieron su debut y se perdieron en el trayecto de su “corrida”.

 

Eran toros de lidia, de verdad, que eran guardados en los terrenos de lo que un día fue Textiles de Sonora, por la calle Veracruz y Cinco de Mayo, a un lado de los talleres de la escuela Cruz Gálvez.

 

Pero el tema es “El Chapo” Romo, quien era el promotor, se apoyaba en los entrenadores "el Charrascas” Gutiérrez, "Chucho” Llánes y Don Gregorio "Goyo” González, quienes preparaban a los boxeadores y el “Diablo” Zayas hacia los carteles en su imprenta.

 

Nombres como Tony Mar; Paulino "El menudero” Montes –en realidad se llamaba Jesús Porfirio López García, y murió atropellado por el boulevard Encinas, alcolizado-;  Jesús "Chucho” Llanes; los hermanos  Abisinio López, peso completo y "El gringo” López; Manuel Tarazón; Antonio "Tony” Pérez, presuntamente vencedor de José Ángel "El Mantequilla” Nápoles; y Francisco Cancio.

 

Ernesto "El  Gasolín” López, merece un reconocimiento por ser la imagen del verdadero boxeador de los años ‘60s. Tenía un buen porvenir, pudo haber sido campeón pero, fue “utilizado” por el “Chapo” Romo de manera indiscriminada, inhumana. Termino de esparrin, de “costal” con tal de ganarse unos pesos para seguir drogándose. Termino dando bola en el Jardín Juárez, al final, los últimos meses de su vida quedo ciego. Peleo con el excampeón de peso ligero L.C. Morgan, después de esa pelea  “El Gasolín” ya no fue el mismo.

 

Antes de iniciar las peleas de cada viernes, para motivar a la concurrencia, subían las chirusas, chamacos que con tal de ganarse unos “veintes” se liaban a golpes protegidos con guantes de 14 onzas. Era momento de desquitarse con aquel al que le traían ganas. Dos o tres rounds eran los “oficiales”, al término, la gente les tiraba con monedas y…a’i se armaba el verdadero combate boxístico, pues ya sin guantes era más fácil luchar contra el contrincante que le era permitido usar todos sus dotes pugilísticos. Era algo así como las peleas "vale tudo" también conocidas como artes marciales mixtas.

 

Los viernes en Hermosillo eran noche de box, no importaba quienes eran los que subirían al ring, el Cine Arena llenaba sus gradas de cemento y los privilegiados ocupaban ring side; por los “callejones” del redondel se instalaban las hieleras llenas de cerveza, a parte, una o dos con refrescos –sodas-. Afuera, los elotes asados, tostadas y chimichangas (o chivichangas), “duros”, tacos dorados.

 

Al término de la noche boxística y ya entrados con los ambarinos líquidos, muchos, incluidos los ganadores, corrían a los cabarets de la zona de tolerancia, el Lucila y el Armidas eran los preferidos de los hombres que podían pagar sus servicios. Hay que festejar al campeón decían.

 

II

 

Don Rafael Cardona escribió su columna que título “Elogio de la mentira”, el día 15  de septiembre del año en curso, cito: 

 

“No busca este título hacer insolente paráfrasis del inmortal pensamiento de don Erasmo de Rotterdam, quien hizo elogio infinito de la locura, la cual, vista desde el estilo literario, puede ser la mentira de la razón, pero alabar al mentiroso —en la política y otras artes mayores— es condición necesaria cuando ya se ha llegado a la pérdida de la inocencia.

 

Hace muchos años, en una mesa tabernaria un viejo maestro de periodismo (cuando no había aulas, sino barras en Bucareli), me escuchó hablar emocionado a mi relación frecuente con un secretario de Estado.

 

—¿Tú tienes amigos en la política?, me preguntó sereno y distante.

 

—Sí, el señor licenciado etcétera, etcétera, es mi amigo.

 

—Pues se nota tu juventud, muchacho. Mira, escucha bien: hay dos tipos de idiota (bueno, no dijo idiota) en este mundo: quienes creen en la amistad de un político y los enamorados de una prostituta”. Fin de la cita.

 

Me hizo recordar a muchos amigos, compañeros y conocidos –unos jóvenes y otros ya maduritos- que dicen lo mismo, y como ya estamos en periodos de campañas oficiales –ya lo venían haciendo-, muchos políticos y aprendices se acercaran a uno para decirle “amigo, que gusto saludarte” y algunos se irán con la finta y lo comentaran en columna diciendo “me saludo mi amigo fulanito (ta) de tal que anda buscando una curul –mínimo-“.

 

Pero mejor a’i se las dejo. Luego les platico de las luchas entre la Tonina Jackson contra el Chapo Romo, perdón, contra la Momía…¡¡¡SARAVAH!!!

 

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