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Domingo, 20 de Agosto de 2017
Junio 4, 2017 > Rastrillando

Nostalgia…

Por Mario Munguía

Algo está pasando en esta contienda qué, pensé, mejor dicho, paso por mi mente qué dado “el nivel” intelectual del participante, más la honestidad y transparencia que en cada discurso el señor presidente y la gobernadora hacen referencia, está, la contienda seria limpia. Quizá la señora ni enterada está; pero el señor presidente sí.

                                                                                                

Hasta este momento, he sido respetuoso de mis contrincantes, a los cuales reconozco su capacidad e interés por la historia, incluso, con el doctor Valencia llevo una amistad desde hace muchos años y además fue mi maestro en la escuela de Historia en la UNISON, igual con Rene Morera al cual conozco desde hace 50 años.

 

Yo no quería reconocer lo que amigos y conocidos me comentaban, qué el cronista sería “Nacho” Lagarda  quien desde que inició esta administración, el señor Lagarda funge como jefe de asesores de la presidencia municipal –por lo tanto actúa como juez y parte-; yo, confiaba en las autoridades porque aún creo en las personas, soy un tanto nostálgico.

 

No se trata de “armar pleito”, pero sí de ser justo ante los acontecimientos que han estado apareciendo en las redes sociales, donde anda circulando un promocional del señor Lagarda con el logo del ayuntamiento; además, los comentarios en tuitee donde dice “hay quienes confunden la nostalgia con la historia” en obvia referencia a mi persona.

 

Y ahora hasta en mi Facebook recrimina mis pensamientos de porque quiero ser Cronista de mi municipio.

 

Como dice la voz popular “me quedo el chaleco” y, “el que se lleva se aguanta”, por eso, voy a responder.

 

Desde que inicie esta “contienda”, he venido diciendo que la ciudad tiene espiritu al que hay que rescatar, voltear a los barrios que son la raíz de la ciudad, que aún viven personajes a los cuales hay que entrevistar porque tienen mucho que contar y esto, es revivir la nostalgia de un pueblo que día a día pierde su identidad y sus valores más esenciales, los humanos.

 

Cuando uno si estudia la historia en la escuela, entiende la importancia de los acontecimientos, y forma su criterio “histórico” basado en las diferentes corrientes que han existido para su análisis; en mi caso, me quedo con lo que un día hicieron LucienFebvre y Marc Bloch quienes  establecieron  la escuela de los Annales que fundaron en 1929 y que hablan de los movimientos sociales estructurados sobre «tiempos de larga duración», que son parte de la vida humana.

 

Hay dos tipos de historiadores: los académicos y los snobs (son aquellos que juegan al intelectual porque ya tienen asegurada su vejes porque siempre han vivido del gobierno). ¡Ah! Y yo, que vivo de la nostalgia.

 

Pero bueno, a propósito de nostalgia; cuando inicio la Sociedad Sonorense de Historia, había dos requisitos esenciales: primero, que te presentara un miembro activo ante la sesión; dos, presentar un trabajo ante la sesión, el tema era libre, incluso llego a presentarse don Nestor Fierros contando anécdotas de su pueblo –Oputo, hoy Villa Hidalgo-, acompañado de su armónica, fue el juglar miembro activo de la Sociedad.

 

Al tiempo, no faltaron los oportunistas que llegaron y se apoderaron de la Casa Uruchurto, cede la Sociedad Sonorense de Historia, y la utilizaron como trampolín político. La Sociedad perdió su esencia filosófica.

 

En aquellos simposios, se mesclaban académicos y gente común que gustaba de la historia; académicos de la talla de James Officer, Charles Polzer, Beatriz Braniff, Sergio Ortega e Ignacio del Rio entre muchos más que fueron alejándose a medida que los miembros fueron cambiando, entre ellos Ignacio Lagarda quien tuvo un gris paso por la presidencia.

 

Pero bueno, le pregunto a usted lector amigo: ¿de qué platican cuando se reúne la familia el fin de año? Verdad que recuerdan  a los que se fueron, del viejo, del “abarrotes” de doña Chu, de la “polveada”, de cuando eran “chiquitos”…platican con nostalgia de los días que se ha ido pero, tratan de que permanezcan en la historia.

 

Viene a mi memoria la canción de los Olimareños que dice:

 

Viejo barrio que te vas

te doy mi último adiós

ya no te veré más.

Con tu negro murallón,

desaparecerá

toda una tradición.

Mi viejo Barrio Sur,

triste y sentimental,

la civilización

te clava su puñal….

 

Pero mejor a’i se las dejo…que sería si la historia no se contara con nostalgia…!!!SARAVAH!!!

 

mtesota@gmail.com

 

@mariomunguia8

 

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