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Jueves, 27 de Julio de 2017
Mayo 8, 2017 > Rastrillando

La muerte…

Por Mario Munguía

La muerte como esencia de la vida es para los mejicanos motivo de alegría, por eso, la festejamos, incluso, hasta un día especial tiene en el calendario -2 de noviembre-.

 

Pero también es motivo de discusión entre los políticos que se culpan (concursan) unos y otros para haber en que sexenio ha habido más muertitos por diferentes motivos pero, el principal, las producidas por el “crimen organizado”.

 

Los académicos orgánicos de este bizarro país, también organizaron un encuentro que lo titularon “Pensar la muerte”. Ahí,  el historiador Javier Garciadiego, en la mesa  “La muerte en nuestras historias del siglo XX”, “explicó que el millón de muertos de la Revolución Mexicana es una cifra tétrica, pero errónea si se piensa que fueron decesos causados en la guerra”.

 

Dijo el doctor Garciadiego (así es su apellido) qué: “Fue un decenio de mortandad excepcional porque hubo muertos extras, no naturales, y hubo poca fertilidad, pero además por el bajo promedio de vida: para 1910 era de 32 años y entre 1915 y 1916 fue de 20 años. Había niños muertos que no llegaban al año de vida, pero también aumentó el número de muertos en la población joven adulta, que al igual que en la Revolución, hoy en día es el sector más afectado en la guerra del narcotráfico”. Isaac Torres Cruz: 2016-10-21 – Crónica de hoy.

 

Actualmente, la moda literaria es escribir lo que han dado en llamar “novela negra”, que a decir de los expertos  se dice que es: “Novela policíaca en la que, con un enfoque realista y sociopolítico, se refleja el mundo del gangsterismo y de la criminalidad organizada en ambientes sórdidos o violentos”.

 

En la música, surgió “Movimiento Alterado” que es una moda que se transformó en estilo de vida. Nació en Culiacán, Sinaloa como una forma de rendir culto al narcotráfico, sus excentricidades, lujos y por supuesto, a la ola de violencia generada por el crimen organizado”. Portal internet Terra. 9 abril 2014.

 

Dos formas eficaces de hacer apología de la realidad que hoy vivimos; y, obvio, la radio y televisión han hecho el gran negocio “produciendo” programas y series que ya forman parte de la “infracultura” de las nuevas generaciones.

 

Mientras esto sucede, Diego PetersenFarah–periodista-, publica “Casquillos negros”, “que narra cómo se viven estos fenómenos y busca describir las complejidades de sus complicidades… “No se ha querido tocar a la estructura política y social que lo soporta, no puede haber narcotráfico o crimen organizado si no hay debajo una estructura del Estado que lo protege y una estructura empresarial que lava el dinero. Jueces, políticos, policías y la sociedad en general se ha visto beneficiada. En esta novela aparecen todas (estas) relaciones que, a lo mejor, nos ayudan a entender que es más complejo”.Nota periodística de Antonio Díaz  2017-05-02 –La Crónica de Hoy.

 

Y en esta complejidad que señala Petersen, podemos decir que a los políticos les es más “redituable” manipular propuestas como la desaparición de los delfinarios porque dicen ellos y ellas, los políticos, que en México se hacen matanzas de delfines como en Japón. ¡Ah! Cabe señalar que la propuesta la hizo el Verde Ecologista que dirige el senador plurinominal Pablo Escudero.

 

La ficción de Verne, la ciencia de Da Vinci, son picata minuta ante la magia del inframundo de los Aztecas, donde las sombras humeantes de calaveras, serpientes y zoomorfos arácnidos hacen referencia a Mictlantecuhtli –Dios de la muerte- (del náhuatl: mictlanteuctli, ‘señor del mictlán’ o ‘señor del lugar de los muertos’, ‘mictlān, Mictlán o lugar de los muertos, desde miquitl, muerto; teuctli o tecuhtli, señor’). Hoy, la Santa muerte lo sustituye.

 

En el vasto territorio mejicano, donde existen pueblos mágicos, metrópolis, ciudades y rancherías; todos son presa fácil de la citada complejidad, donde empiezan a surgir cambios de nombre en algunas zonas de su territorio, por ejemplo, la región norte de Sonora –parte central del desierto-, lugar habitado por los papagos y, que según Alejandro Aguilar, antropólogo social del Centro Regional del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), territorio sagrado, hoy se le conoce como el "Valle de la Muerte".

 

Pero bueno, la muerte forma parte de la vida y, hoy de la “complejidad” de los políticos que gobiernan y dirigen los destinos de este hermoso país.

 

Pero mejor a’i se las dejo. Sigamos escuchando y viendo a “los buchones”, vivamos el inframundo que nos dan sabiduría y placer…¡¡¡SARAVAH!!!

 

mtesota@gmail.com

@mariomunguia8

 

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